
La destrucción de millas de bicicletas eléctricas Jump ha sembrado la indignación en redes sociales. Uber se defiende, pero sus razones no han convencido a nadie.
Por las redes sociales circulan varios videos en donde puede ver cómo una máquina destruye docenas de bicicletas eléctricas Saltar, una marca que hasta hace poco pertenecía a Uber. Las fuentes aseguran que Uber ha destruido millas de bicicletas eléctricas Jump, tras vendedor el negocio a Lime.
Uber se ha hecho famosa por su servicio de transporte privado en coche, pero le ha ido tan bien que ha diversificado sus negocios También era dueña de Jump una compañía de alquiler de bicicletas y patinetes eléctricos. Jump tiene presencia en España, pero solo en el mercado de alquiler de patinetes. No llegó a traer sus bicicletas a nuestro país.
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El pasado 7 de mayo Uber traspasó el negocio de Jump a la compañía americana de patinetes Lime, un cambio de una inversión de 170 millones de dólares. Pero esta decisión ha traído consigo unos inesperados efectos colaterales: la destrucción de millas de bicicletas eléctricas Salto :
Más seguir rodando y tirando a la basura.??️ Probablemente TREINTA semi cargas??? o más hasta ahora … #SenselessWaste #BikesForKids ?? @UberJump pic.twitter.com/ee3NmCP7If
– Cris Moffitt (@CrisMoffitt) 27 de mayo de 2020
Estas imágenes han generado una gran indignación, ya que muchas personas identificadas esas bicicletas eléctricas han sido donadas en lugar de destruirlas o metros en contenedores.
A través de la BBC, vía Business Insider, Uber ha emitido un comunicado en el que afirma que ha destruido las bicicletas eléctricas Jump « por motivos de seguridad y mantenimiento «.
Una explicación muy vaga que no ha convencido a casi nadie. Las bicicletas parecen conservarse en buen estado, según se ve en los videos, y seguro que hubiesen sido muy útiles en hospitales, asociaciones juveniles, organizaciones deportivas, y otros lugares en donde no tienen medios para comprarlas.
La decisión de destruir las bicicletas ha sido de la propia Lima, y no de Uber aunque de momento la única que ha respondido ha sido la propia de Uber.
Una decisión política que aún no ha sido cerrada.

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