7 ocasiones en las que los grandes genios de la informática no lo fueron tanto | Industria

Guillermo Marconi


Guillermo Marconi

De los errores de juicio no se libra ni tan siquiera uno de los padres de la radio, el italiano Guillermo Marconi. Y es que, este genio de la tecnología inalámbrica (ganador del Nobel de Física junto a Carl Ferdinand Braun por sus aportaciones sobre la telegrafía sin cables) era muy ducho en lo suyo, pero quizás demasiado optimista e ingenuo cuando se trataba de analizar la naturaleza humana.

Un buen ejemplo de ello es el pronóstico que hizo en octubre de 1912, cuando proclamó que «la llegada de la era inalámbrica hará imposible la guerra, ya que hará la guerra ridícula”. Si consideramos que en el siglo XX se vivieron dos guerras mundiales y la Guerra Fría entre EEUU y la URSS, casi mejor que Marconi se dedicara a la ingeniería y no a la política…

Thomas J. Watson


Thomas J Watson, junto a Jimmy Carter

Thomas J Watson, junto a Jimmy Carter.

Seguimos profundizando entre las mentes más brillantes de la historia de la ingeniería para encontrarnos con Thomas J. Watson, uno de los responsables de hacer de IBM un coloso de la tecnología entre los años veinte y cincuenta del siglo pasado.

Este directivo, uno de los más ricos del mundo en su época, no estaba del todo convencido de que la informática pudiera llegar a ser algo masivo, sino que debía restringirse al ámbito empresarial. Tan convencido estaba de ello que Watson llegó a decir que “hay mercado como mucho para cinco computadoras en todo el mundo”. O al menos eso se le atribuye, ya que no hay pruebas suficientes de que realmente llegara a decir estas palabras.

Sin embargo, no fue la única voz autorizada que negó el futuro de los PC: Ken Olsen, cofundador de Digital Equipment Corporation (DEC), profetizó en los inicios de la informática personal que “no hay razón para que una persona media tenga un ordenador en su casa”.

Steve Ballmer


Windows 1.11

Controvertido y polémico en todas sus apariciones, Steve Ballmer fue el responsable de comandar Microsoft tras la marcha de su fundador, Bill Gates, y antes de la llegada del exitoso Satya Nadella. A él se le atribuyen numerosos desastres en la gestión de la compañía (como la compra de Nokia y el fracaso en abordar el mercado móvil o la falta de iniciativa para abordar el mundo cloud), pero también alguna predicciones públicas de lo más desafortunadas.

La más conocida seguramente es la que tiene que ver con el iPhone que Apple lanzó durante su era al frente de Microsoft. Para Ballmer, no había «ninguna posibilidad de que el iPhone vaya a obtener una cuota de mercado significativa. Ninguna». La falta de teclado y su alto precio le parecían dos inconvenientes abocados al ostracismo en 2007. Un año más tarde, Ballmer volvió a la carga: “Veamos los hechos, nadie usa esas apps móviles”.

¿Qué ocurrió después? Más de 1.000 millones de iPhone vendidos y 20.000 millones de dólares en gasto en sus apps cada año.



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