[ad_1]

Doctor Strange siempre ha sido inflexible en no usar sus habilidades mágicas para influir en el destino del universo. Es por eso que no destruiría la Piedra del Tiempo en «Avengers: Infinity War» y por qué finalmente se la dio a Thanos para salvar la vida de Tony Stark (Robert Downey Jr.).
El enfoque pragmático de Strange para ser un superhéroe se amplifica aún más en «Spider-Man: No Way Home». Aunque sabe que enviar a los villanos a sus universos resultará en su muerte, insiste en hacerlo, diciendo que es su destino. Sin embargo, Pedro quiere curar a estos enemigos de sus malas aflicciones antes de enviarlos a casa, dándoles así la oportunidad de vivir. Se siente inspirado a hacerlo después de que la tía May le recordara que es su deber ayudar a los demás siempre que puedan.
Strange y Spider-Man finalmente entran en una batalla de hechizos y telarañas, luchando por la posesión de la caja mágica que atrapa a los villanos, oficialmente llamada Machina de Kadavus. El mago lleva a Spider-Man a la dimensión del espejo, pensando que el reinado inducido mágicamente haría tropezar al adolescente con mentalidad científica. Sin embargo, es el talento de Peter para STEM lo que le permite salir victorioso de la pelea; usa la geometría para atrapar a Strange en sus lienzos y dejarlo suspendido en la dimensión del espejo.
La escena es una de las más impresionantes de «No Way Home» y es sin duda un testimonio del poder de los efectos visuales en la narración.
[ad_2]

Deja una respuesta