Los momentos más divertidos de La princesa prometida clasificados

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Podemos analizar estos momentos todo lo que queramos, pero algunos de ellos son geniales precisamente por su infantil sencillez. Y como cualquiera que se haya quedado con sus hermanos menores durante demasiado tiempo sabe, muchos niños tener inventa el juego de rimas que juegan Fezzik e Iñigo en su viaje a Guilder. Después de que ambos personajes soportan una ronda de abuso verbal por parte de Vizzini por atreverse a señalar que su malvado plan es algo, bueno, malvado, Iñigo comienza el juego para levantar el ánimo de Fezzik. No hace falta decir que a Vizzini no le importan todas las rimas.

Nadie hace la exasperación impotente como el diminuto Wallace Shawn, y es casi tan divertido ver a André y Patinkin pincharlo como debe haber sido para sus personajes. Finalmente, Vizzini pone su pie en el suelo y grita: «¡No más rimas, y lo digo en serio!» Y como cualquier niño que es regañado por su hermano mayor, Fezzik, imperturbable, no puede resistirse a dar una última patada, diciendo: «¿Alguien quiere un maní?» El grito de Vizzini resuena en el agua, y dado que está oscuro en el momento de la siguiente escena, por lo que sabemos, Iñigo y Fezzik lo mantuvieron despierto hasta bien entrada la noche.

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