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En 1995, informa New York Magazine, Sandra y Jerome Herold pagaron a un criador con sede en Missouri $ 50,000 a cambio de Travis el chimpancé, criándolo desde la infancia. Travis desarrolló cualidades humanas bajo su cuidado. Según el mismo medio, se vestía todos los días, se cepillaba los dientes, disfrutaba de un helado y vino, y dormía en la cama con la pareja. Al igual que Gordy en «Nope», Travis era un poco una celebridad. Era conocido por aparecer en los anuncios de Old Navy y las empresas locales mostraban con orgullo fotografías de él, según Stamford Advocate.
Sin embargo, había señales de advertencia de que Travis podría no ser la mascota obediente que parecía. The Stamford Advocate también informa que el chimpancé tiró del brazo de una mujer a través de la ventana abierta de un automóvil estacionado en 1996, mordiéndola con tanta fuerza que le hizo sangrar. En 2003, saltó del automóvil de los Harold en una intersección, evadiendo a la policía y a sus dueños durante dos horas, aunque no se presentaron cargos, según New York Magazine. Al igual que Gordy, Travis existió en un mundo donde él era el centro de atención.
Un motivo recurrente en «Nope» es la dedicación y el respeto que se necesita para desarrollar una conexión con un animal salvaje. Asumir que la obediencia es una receta para el desastre, un error que Jupe comete a costa de su vida. En el caso de Travis, su aparente domesticidad no hizo nada para detener lo inevitable.
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