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  • Airbus construye la primera nave de carga interplanetaria para traer rocas desde Marte

    Airbus construye la primera nave de carga interplanetaria para traer rocas desde Marte

    Esta nave en la que trabaja Airbus traerá rocas marcianas a la Tierra para el año 2031. Conoce mayores detalles.

    La Agencia Espacial Europea (ESA) reveló que Airbus estará a cargo de traer rocas de Marte a la Tierra, gracias a una «nave de carga interplanetaria». Es el llamado Orbitador de Retorno a la Tierra (ERO, por sus siglas en inglés).

    Es una forma de adelanto a lo que hará, en una cantidad menor, la misión Perseverancia, lanzada esta semana. Esta misión de la NASA traería a nuestro planeta 20 muestras de roca marciana.

    El ERO finalizaría su misión para 2031, según la Agencia Espacial Europea. Su envergadura será de casi 42 metros y un volumen de 6.5 toneladas.

    Una misión a Marte muy compleja

    De acuerdo con el Dr. David Parker, director de Exploración Humana y Robótica de la ESA, constituye una misión muy compleja. Será realizado en conjunto entre los europeos y la NASA.

    «Esto no es solo el doble de difícil que cualquier misión típica de Marte: es dos veces al cuadrado», específicamente.

     ERO Marte

    Parker conversó con la BBC sobre el ERO. “Este satélite que Airbus construirá estará diseñado para transportar carga entre Marte y la Tierra”.

    Describió cómo será la “nave de carga”: “Luego será enviado al espacio desde la Tierra, utilizará sistemas de propulsión iónica que recibirán energía de sus paneles solares «.

    La labor de la perseverancia con las rocas del planeta rojo

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     Qué es la misión Marte 2020: así nació el lanzamiento de Perseverance

    Entre las labores del Perseverance de estud io e investigación en el planeta rojo, se encuentra la recolección de 20 rocas. Las guardará en tubos metálicos específicos, para luego ser tomadas por un Lander que se lanzará en 2026.

    El llamado «rover de captura» tomará cada contenedor dejado por la Perseverancia y los colocará en un contenedor de protección. Posteriormente, se unirá al Vehículo de Ascenso de Marte, que despegará de la superficie y colocará el contenedor en órbita.

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  • un error de software obliga a apagar algunos Airbus cada 149 horas

    No solamente Boeing tiene problemas con sus aviones, Airbus, la compañía de aviación europea, también se enfrenta a un problema que requiere de reiniciar cada cierto periodo de tiempo algunos de sus aviones. El error lleva presente más de dos años y se podría solucionar con una actualización de software, pero dos años después muchos aún se siguen apagando y encendiendo cada 149 horas.


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  • El error de software que obliga a apagar los Airbus A350 cada cierto tiempo | Tecnología y ciencias | Tecnología

    Un error en el software de Airbus hace que algunos de sus aviones no puedan volar más de 149 horas. La falla obliga a los operadores a reiniciar las computadoras de la nave antes del mencionado límite, bajo riesgo de que los sistemas no funcionen bien.

    El problema afecta únicamente al modelo A350, para ser más precioso, solo a los aviones A350-941. Una actualización del software basta para solucionar el problema, sin embargo, hasta el momento no todas las unidades se han actualizado.

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    El problema parece ser que la memoria RAM de las computadoras a bordo se satura al cabo de esas horas de funcionamiento, y causa fallos en las comunicaciones entre los diferentes sistemas del avión.

    La falla hace que, si el avión está más de 149 horas encendido de forma continua, colapse el software. Una investigación de 2017 advertía de que de no reiniciar el vehículo aéreo se producía «una pérdida de comunicación entre algunos sistemas del avión y la red de aviación». Es decir, se podría provocar la pérdida de sistemas de comunicación potencialmente críticos durante un vuelo.

    Airbus no es la única compañía de aviación que ha presentado problemas de esta índole. En 2015, el Boeing 787 Dreamliner sufrió algo parecido. Si el avión pasaba más de 248 días encendido se desbordaba la memoria y, en ese caso, los generadores se apagaban.

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  • Un error de software de algunos Airbus A350 requiere apagar los aviones cada 149 horas o actualizar el sistema

    Un bug en el software de algunos modelos de Airbus A350, reportado hace ya dos años, podría afectar el funcionamiento del sistema, ocasionando diferentes tipos de problemas.

    «Dependiendo de los sistemas o equipos del avión afectados, diferentes consecuencias han sido observadas y reportadas: desde la pérdida por redundancia hasta la pérdida en una función específica alojada en el concentrador de datos remoto común y en el procesamiento del núcleo de los módulos de entrada/salida», se lee en el documento de la Agencia de Seguridad Aérea de Europa (EASA es su sigla en inglés).

    Tal como se detalla allí, si esto no se corrige, se podría generar una pérdida parcial o total de algunos sistemas o funciones que derivarían en una «condición insegura». Este error de software no es nuevo. De hecho, la EASA difundió una alerta así en 2017, pero ahora volvió a publicar el comunicado dando cuenta de que el problema persiste en algunos aviones.

    ¿Cómo se corrige? Ya hay una actualización de software disponible que está instalado en muchos modelos afectados. Cabe destacar que el bug solo afectó a los Airbus A350-941. Es decir que aquellos que son de ese modelo en particular y ya tuvieron la actualización de software correspondiente, lograron corregir este bug.

    Pero algunos aún no lo hicieron y en ese caso recurren a otra «solución», que consiste en apagar por completo el avión luego de que permanezca 149 horas encendido de manera continua. De este modo, se libera la memoria del avión que, al parecer, es lo que estaría afectado en los modelos mencionados que aún no hicieron la actualización de software.

    Tal como se menciona en el comunicado, los aviones no pueden superar las 149 horas de encendido continuo. De esa manera se «reinicia» el ciclo de manera periódica para evitar las fallas mencionadas.

    «Airbus desarrolló una actualización de software que corrige el tema sin interrumpir las operaciones (Field Loadable Software). Las nuevas aeronaves que se entregan ya cuentan con la actualización de software incluida y están excluidas de la directiva de EASA», explicaron desde Airbus a Infobae.

    Y añadieron que este organismo otorgó «un plazo de diez meses para que las aerolíneas realicen la actualización, por ende no es un tema crítico de seguridad».

    Sin embargo, tal como explicó anteriormente, algunas aerolíneas que no instalaron la actualización deben reiniciar el sistema a las 149 horas de tener el equipo en uso. Consultados sobre cuál es el motivo por el cual algunas compañías siguen sin actualizar el sistema, desde Airbus dijeron que eso es algo que tiene que responder cada empresa en particular y remarcó que esto demuestra que «no es un problema crítico de seguridad».

  • Un bug de Airbus obliga a apagar y encender el avión como si fuera un router

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    «Pruebe a apagar y encenderlo otra vez» es una frase que hemos escuchado más veces de las que nos gustaría cuando tratamos con el servicio técnico. Pero la verdad es que suele ser uno de los métodos más directos de solucionar el problema, ya sea porque obliga al router a reconectarse a Internet, o porque permite que nuestro ordenador vuelva a funcionar correctamente.

    No es algo que nos gustaría escuchar en un avión, eso desde luego; pero es justo lo que recoge la última directiva obligatoria de la EASA, la Agencia Europea de Seguridad Aérea, que ha tenido que tomar serias medidas después de dos años de problemas con el Airbus A350.

    Y todo por un «bug» de software, un error que afecta a algunos de los modelos del A350 usados por aerolíneas europeas. El A350 es la respuesta de Airbus contra modelos tan populares como el Boeing 787, y como tal es capaz de viajes de larga distancia. Es uno de los modelos más avanzados y recientes del fabricante europeo, siendo lanzado en el 2015.

    Un bug obliga a apagar y encender el avión

    Fue en el 2017 que la EASA publicó una primera advertencia sobre el software del A350, cuando se produjeron los primeros casos de problemas de comunicación entre los sistemas del avión, que podían provocar que algunas funciones no estuviesen disponibles durante el vuelo.

    Ahora la agencia europea se ha visto obligada a publicar una directiva de obligado cumplimiento por todos los operadores de ciertos modelos de este avión. En concreto, se trata del A350-941, uno de los primeros modelos lanzados. Aerolíneas como Lufthansa, Delta, Air China o Air France compraron estos modelos en su día. Iberia también fue una de las primeras que se hizo con este modelo.

    En la directiva, que será efectiva a partir de mañana 26 de julio, se indica que los operadores tienen que apagar completamente el avión antes de que llegue a las 149 horas de encendido continuo. En otras palabras, tienen que apagar y encender el avión si quieren seguir usándolo con seguridad.

    No todos están afectados

    Aunque los detalles del error de software no se han hecho públicos, al depender de una cantidad de horas de encendido concretas es posible que esté relacionado con el tratamiento de alguna variable; como sabemos por casos como el del GPS, si una variable se «desborda» puede dejar de guardar el dato de la hora o la fecha correctamente.

    Si esto ocurre, la fecha y la hora de los diferentes sistemas no coincidiría, lo que puede provocar serios problemas, que en el caso del A350 van desde fallo en las redundancias implementadas, o incluso una pérdida completa de algunas funciones.

    Las buenas noticias es que este error, y esta medida, no afecta a todos los A350-941; algunos ya salieron de fábrica con una nueva versión del software que solucionaba este problema. Además, el A350-941 fue sustituido por el A350-1000 y A350-1041, que no se han visto afectados.

    Por el momento, Airbus no ha realizado declaraciones sobre este bug, ni sobre los planes que tiene de actualizar la flota actual.

  • El éxito de Airbus impulsa el negocio del emergente sector aeronáutico guipuzcoano

    Airbus acaba de cumplir cincuenta años. En este medio siglo, el consorcio europeo ha conseguido hacerse un hueco en un mercado que estaba dominado por las estadounidenses Boeing, McDonnell Douglas y Lockhead. Cada dos segundos y medio despega o aterriza en algún aeropuerto del mundo un A320, la joya de la corona. Este éxito se plasma en una cartera de pedidos a finales de 2018 de 7.577 aviones, frente a los 7.265 de 2017, un nuevo récord.

    Este aluvión de contratos tiene incidencia directa en la emergente industria aeronáutica guipuzcoana. Algunas compañías son proveedoras directas de Airbus y otras trabajan para firmas ligadas al consorcio europeo. Si al gigante aeronáutico le va bien, toda la cadena de empresas que se sitúan en los escalones inferiores se aprovechan del tirón. Y ahí están, entre otras, las guipuzcoanas Egile, Khegal, Eyher y Juaristi.

    En el caso de Egile, su apuesta por el negocio aeronáutico ha llevado a la empresa de Mendaro a comprar las antiguas instalaciones de Nicolás Correa en Itziar para disponer de más espacio para esta actividad.

    Egile comenzó su relación con Airbus en 2009, a través de Safran Landing Systems, desarrollando el sistema de amortiguación para el tren de aterrizaje principal del A350, suministrando esta pieza posteriormente también a los modelos A330 y A340. En la actualidad aportan además otro tipo de equipos, como la cremallera que transmite la dirección de la rueda cuando el avión A320 está en la pista. En el sector de helicópteros, fabrica piezas para prácticamente todos los modelos de Airbus, incluyendo por ejemplo el elemento principal del tren de aterrizaje del Super Puma.

    Las cifras del sector

    2.475
    Milones de euros facturaron el año pasado las empresas vascas asociadas al cluster del sector, un 1,32% más que en 2017.
    14. 856
    Personas trabajan en las plantas distribuidas por todo el mundo, 5.000 de ellas en las fábricas ubicadas en Euskadi.
    4,5%
    Es el crecimiento esperado del tráfico aéreo mundial en las próximas dos décadas. serán necesarios 37.000 nuveos aviones.

    Alcanzar esta posición en la órbita de Airbus requiere un altísimo nivel de especialización. El primer paso es disponer de la certificación EN9100. Además, como explican Alicia Gómez, gerente de Egile Aerosystems y Aero Engines, y Philippe Roulet, director comercial de Egile Aerotransmissions, «el cliente realiza auditorías periódicas y cualifica y certifica a las personas que trabajan con el producto». No obstante, el esfuerzo merece la pena porque, como señalan ambos directivos «Airbus es, junto a Boeing, la referencia en el sector y por tanto es muy importante participar» en sus proyectos.

    «Crecimiento»

    Respecto al futuro, en Egile se muestran confiados en la óptima marcha del negocio. «El sector mantiene una tendencia de crecimiento sostenido a más de veinte años vista. En ocasiones surgen momentos de incertidumbre, pero los mercados maduros como Europa van siendo sustituidos por la demanda creciente de China, Rusia y los países árabes».

    El posicionamiento tecnológico también juega a favor de Egile. Gómez y Roulet explican que la apuesta por la reducción del consumo está llevando a la sustitución de numerosos modelos de avión por otros más eficientes. «En este sentido estamos muy bien situados. Somos la única empresa española que colabora con Safran Helicopter Engines en el proyecto Clean Sky 2. Este plan trabaja en la creación de una nueva generación de turbopropulsores con el objetivo de reducir las emisiones de CO2 y el ruido, entre otras mejoras».

    La relación de Eyher con Airbus también viene de años atrás, concretamente de hace tres lustros, a través de Gamesa Aeronáutica, la actual Aernnova Aerospace. La empresa de Andoain se ha especializado en suministrar soluciones a medida para el movimiento de cargas pesadas. En el caso de Airbus, ha proporcionado a la compañía, bien directamente o a través de sus proveedores, plataformas elevadoras y carros motorizados para las plantas de fabricación de piezas.

    El proyecto más emblemático ha sido la plataforma de 400 metros cuadrados utilizada para cargar el Beluga, el gigantesco avión que utiliza el consorcio para transportar las piezas que fabrica en sus diversas plantas europeas. César Trocaola, director Técnico-Comercial de Eyher afirma que esta instalación «es el pulmón de Airbus en Getafe, donde trabajan más de 7.000 personas».

    «Presión alta»

    Trocaola explica que trabajar para el consorcio «es un reto y la presión alta, pero abre muchas puertas. Hemos ganado un estatus y queremos aprovecharlo para ser más selectivos a la hora de optar a proyectos futuros. Por otra parte, implica capacidad financiera para soportar hitos de pago durante la vida del proyecto, ya que éste no termina hasta que la instalación lleva un tiempo a plena producción, con todos los documentos y certificados aprobados».

    Otra compañía estrechamente relacionada con el consorcio aeronáutico es Juaristi. La relación se inició en 1995. Jesús Mindegia, director comercial de la firma azkotiarra, explica que ese año Airbus inició la modernización de su planta productiva en St-Eloi (Toulouse) y decidió incorporar nuevas mandrinadoras para incrementar su capacidad de mecanizado de componentes de alta precisión en aleaciones de metal duro. «En aquella época contaban con una mandrinadora nuestra y otras de otro fabricante europeo. Finalmente, debido a criterios de calidad, fiabilidad y robustez, se decantaron por Juaristi como ‘partner’ estratégico para este tipo de soluciones. Actualmente, todas las mandrinadoras en dicha planta son nuestras», remarca el directivo.

    Estas máquinas se utilizan para el mecanizado de los elementos estructurales de metal duro que sujetan los motores a las alas del avión. «Son piezas críticas y de gran importancia -subraya Mindegia- ya que deben transmitir todo el empuje generado en los motores a la estructura de la aeronave».

    El director comerical de la compañía guipuzcoana señala que dado el tamaño, la relevancia y la proyección mundial de Airbus, el consorcio se ha convertido para Juaristi en un cliente «estratégico que sirve como referencia indiscutible para acceder a otras empresas del sector aeronáutico y aeroespacial». Por lo que respecta a su importancia en la facturación de la empresa, explica que dada la durabilidad de las máquinas que venden al consorcio y lo específico de su cometido, «se trata de proyectos más bien puntuales con inversiones concretas muy espaciadas en el tiempo. En cualquier caso, los contratos tienen gran importancia, más desde un punto de vista tecnológico y cualitativo que desde el puramente cuantitativo, porque nos permite ofrecer referencias contrastadas a otros potenciales clientes de la idoneidad de nuestras soluciones».

    Por otra parte, añade Mindegia, la relación con Airbus es «permanente, porque aunque no exista una inversión continua en nuevos equipos, proveemos servicios y repuestos para el parque de máquinas de que dispone actualmente».

    Suministros

    Khegal Aeronáutica nació en 2005 y ya desde sus inicios fabricaban piezas para proveedores de Airbus. «No trabajamos directamente con ellos -aclara Oscar Jauregui, director comercial de la firma-, pero sí en su cadena de suministros, subcontratados por empresas que sí tienen relación directa con Airbus».

    El consorcio aeronáutico supone una parte sustancial de la facturación de Khegal. «En la parte de aeroestructuras -explica Jauregi- la mayoría de las piezas que fabricamos son referencia suyas así que, aunque indirectamente, representa el 40% de nuestra cifra de negocio». Estas piezas se instalan en el fuselaje, alas, estabilizadores y timón, entre otras partes del avión.

    El director comercial de la firma de Errenteria confía en ascender peldaños en la cadena de subcontratación, aunque admite que la competencia es fuerte. «Hay una presión elevada para reducir costes y los cada vez más capaces países low-cost están recogiendo el guante, como los del Magreb».