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¿Tu memoria pide la eliminación de archivos pero no quieres borrar la conversación? Este truco te ayudará [FW Guía]

Al tener problemas de almacenamiento, se vuelve una obligación eliminar archivos dentro de la aplicación.
WhatsApp es la herramienta de comunicación más importante de gran parte del mundo, por eso su uso es casi indispensable en muchos usuarios.
Gracias a ese uso, los celulares se pueden ver afectados por el gran número de almacenamiento que puede ocupar la aplicación en el dispositivo desde el momento de su descarga.
Cuando un smartphone notifica que debe borrar archivos debido a que la memoria ya no es suficiente, el usuario debe dirigirse a la aplicación perteneciente a Facebook y borrar conversaciones y caché.
¿Se pueden borrar archivos sin borrar conversaciones?
Si, desde la herramienta de mensajería instantánea se cuenta con una opción donde el usuario selecciona específicamente que es lo que quiere borrar de una conversación.
Por ejemplo, los GIF y Sticker son archivos de poco peso emocional y ocupan gran espacio, por lo tanto puedes borrarlos todos los presentes en una conversación en específico.
Para hacerlo debes:
- Ir a Ajustes
- Luego presionar Datos y almacenamiento
- Después pulsar Uso de almacenamiento
En ese momento aparecerán todos los chats con los que has hablado y se ordenará de acuerdo al almacenamiento de cada conversación.
Lo que debes hacer es seleccionar el que desees, en este caso podría ser el que tiene más peso, y luego aparecerá detalladamente la distribución del almacenamiento, es decir, la división de los archivos como: Texto, Fotos, Ubicación, Videos, Stickers, Documentos, Audios, contactos, ubicación y GIF.
Si no quieres borrar la conversación completa, puedes elegir uno de estos archivos que no tengan gran relevancia, pero si gran peso y lo borras.
Para eliminarlo, la persona debe oprimir Liberar Espacio y luego s eleccionar el tipo de archivo que desea borrar.
El usuario puede elegir varios tipos de archivos y borrarlo al tiempo.
Y listo, con este pequeño truco podrá tener más espacio de almacenamiento sin tener que borrar toda la conversación en WhatsApp.
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¿Cómo comparto un disco duro en mi red doméstica?
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Nunca culparé a nadie por hacer una pregunta técnica que se sienta «básica», porque todos tuvimos que empezar en alguna parte. Pocos de nosotros salimos del útero sabiendo cómo acceder a un recurso compartido de red en Windows, qué era un grupo de trabajo o cómo mapear una unidad de red.
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¿Quieres enviar una imagen con la mejor calidad? Este es el truco para lograrlo [FW Guía]

El procedimiento es bastante sencillo y no necesitarás ninguna aplicación externa.
Una de las grandes herramientas que traen hoy en día los dispositivos móviles son sus cámaras. La calidad con la que toman las fotografías cada vez es mejor y no tienen nada que envidiarle a una profesional.
Ajustes manuales, filtros y enfoques, son algunas de las cosas que se pueden hacer con la cámara de un celular sin tener que ser un experto.
Cuando tomamos una fotografía en la mayoría de los casos decidimos compartirla con nuestros amigos a través de aplicaciones de mensajería como WhatsApp, pero la cuestión es que al momento de enviarla, automáticamente la calidad de nuestras fotos se reduce.
¿Por qué WhatsApp baja la calidad de nuestras fotos?
Lo que sucede es que la aplicación de mensajería reduce la calidad de forma automática de nuestras imágenes por dos razones: para el ahorro de datos y de memoria. [19659003] Aunque esto se hace de forma automática, existe una manera de evitar que tus fotografías pierda calidad al enviarlas por WhatsApp.
Enviar imágenes por WhatsApp sin afectar la calidad desde Android
- Entra a WhatsApp ya bre el chat del contacto que desea enviarle la foto.
- Presiona en los tres puntos que aparece en la parte superior derecha y pulsa en la opción que dice «Archivos, enlaces y docs».
- Lo que harás es elegir la foto y enviarla. Así de simple.
- La calidad se mantiene pero se recomienda borrar la que se envió para ahorrar memoria.
- Conversar la calidad de las fotos que envías por Whatsapp usando iPhone
- Entra directamente a las carota Fotos y abre la foto que quieres enviar.
- Te diriges a la esquina inferior izquierda, le das en Compartir y luego guardas la imagen en la carpeta Archivos.
- Entra en la aplicación de WhatsApp y abre el chat del contacto que deseas enviar la foto .
- Pulsa sobre el botón + de la esquina inferior izquierda y pulsa en Documento. Por último selecciona la imagen guardada envía el archivo.
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Cómo despejar espacio en todas sus cuentas de almacenamiento en la nube
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Los servicios de almacenamiento en la nube como Dropbox e iCloud llegaron para evitar que nos quedemos sin espacio en nuestros teléfonos y computadoras portátiles, pero ¿qué sucede cuando también se está quedando sin espacio de almacenamiento en la nube? Para ahorrarle tener que pagarle a Apple, Google o cualquier otra persona aún más dinero cada mes, aquí hay algunos consejos rápidos para liberar espacio …
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Cómo sincronizar archivos de Linux a Amazon S3
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AWS S3 es el servicio de almacenamiento en la nube de Amazon, que le permite almacenar archivos individuales como objetos en un cubo. Puede cargar archivos desde la línea de comandos en su servidor Linux, o incluso sincronizar directorios completos con S3.Lea este artículo en CloudSavvy IT ›
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Cómo quitar casillas de verificación en el Explorador de archivos en Windows 10
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En Windows 10, el Explorador de archivos muestra casillas de verificación visibles cada vez que selecciona un archivo. Esto facilita la administración de archivos con una pantalla táctil, pero es posible que prefiera una experiencia clásica sin esas casillas de verificación. A continuación, le indicamos cómo desactivarlos.Lea este artículo sobre How-To Geek ›
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5 excelentes programas para editar y anotar archivos PDF
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Crear o leer un PDF es bastante simple, pero si desea editar o anotar un PDF sin cambiarlo a un formato diferente (o alterar su diseño), necesitará tener un editor de PDF dedicado a mano. [19659002] Lea este artículo en Review Geek ›[ad_2]
Source linkCompartir archivos entre Android y iPhone, rápido y sin cables
Nuestros dispositivos móviles cuentan con espacio suficiente para llenarse de aplicaciones, fotografías, vídeos y música. Gran parte de ese contenido lo generamos nosotros mismos grabando vídeos o sacando fotografías. Y para compartir ese contenido contamos con las redes sociales, con servicios de almacenamiento online o con apps de mensajería instantánea, por poner solo tres ejemplos.
Pero, ¿qué ocurre cuando queremos mandar algo de nuestro Android o iPhone a otro iPhone o Android que tenemos delante de nosotros? ¿No hay una alternativa más simple que no pase por internet? Al parecer, la solución es SHAREit.
Su carta de presentación es impecable. Hasta 200 veces más rápido que la tecnología Bluetooth y con un ratio de transferencia de unos 20 megabytes por segundo. Gratuito y sin conectar ningún cable. Y sin subir nada a la nube, claro está.

SHAREit está disponible para descargar tanto en Android como en iPhone/iPad. También tiene versión para Windows y macOS, de manera que también podemos enviar y recibir archivos entre PC, Mac y smartphone o viceversa a través de la misma conexión Wi-Fi.
Fácil y rápido de usar
Su funcionamiento es sencillo. La app ha de estar instalada en ambos dispositivos, quien envía y quien recibe. Desde la app que enviará los archivos, pulsamos en el botón Send que encontraremos en la pantalla principal de SHAREit. Luego buscamos el dispositivo de quien va a recibir nuestros archivos. No importa la cantidad ni el tamaño de los mismos.
Cuando alguien quiera enviarnos algo, recibiremos una notificación para aceptar o declinar los archivos. Una vez hemos aceptado, veremos una lista similar a la de cualquier aplicación de descargas indicando el progreso del envío.

Otro aliciente de SHAREit es que incorpora un reproductor para ver vídeos o escuchar música directamente desde la aplicación. Con todo, podemos reproducir el contenido que hayamos compartido con SHAREit desde cualquier otra app. También tiene su propio catálogo de contenido multimedia, del que podemos prescindir u obviar si no nos gusta lo que ofrece.
Compartir sin gastar datos
Los responsables de esta app dicen que para realizar la conexión entre dispositivos Android y/o iPhone no emplean ni Bluetooth ni la red telefónica (3G/4G), de manera que no consumiremos datos móviles. Solamente necesitaremos tener activa la conexión Wi-Fi para que ambos dispositivos “se encuentren”.
En definitiva, si necesitas compartir archivos pesados con alguien que tienes cerca y no quieres pasar por la nube, cables o discos externos, con SHAREit puedes enviar cualquier vídeo, canción, aplicación, carpeta o archivo comprimido en cuestión de segundos, o como mucho unos pocos minutos.
Por qué es peligroso acumular archivos en el celular – Novedades Tecnología – Tecnología
Gianni Cánepa recuerda que en ese momento era médico general y trabajaba en un servicio de atenciones de urgencia a domicilio. Un día, mientras estaba de turno, su celular respondió un llamado de una mujer que vivía en un apartamento. Lo que se encontró lo conmueve todavía hoy:
“Tenía papeles hasta el techo. Eran unos pasillitos estrechos por los que uno casi no podía pasar, una cosa realmente impactante –dice Cánepa, psiquiatra y director del Centro Médico Nevería, en Chile–. No me extraña que eso se pueda producir también en lo digital. Que alguien diga: ‘Voy a guardar esa foto, este enlace’. Así como guardo papeles, boletas, diarios, puede pasar con el material digital. Es lo mismo”.
El llamado mal de Diógenes o “trastorno por acumulación” es una patología psiquiátrica recientemente reconocida por la literatura médica a través de su Manual Diagnóstico DSM-V (2013). Su manifestación en el mundo digital por estos días se estudia científicamente, porque acumular decenas de aplicaciones sin uso, cientos de correos sin leer, kilobytes de conversaciones pasadas, megabytes de fotografías y gigabytes de videos y terabytes de memoria en discos duros o en la nube es algo que para todos se volvió normal.
“Y esto puede hacer que las personas se sientan ansiosas”, dice Elizabeth Sillence, profesional del departamento de Psicología de la Universidad de Northumbria (Inglaterra), quien participó en el primer estudio cualitativo sobre este desorden en 2018. Junto con tres colegas, acaba de publicar este año uno cuantitativo para crear una escala que permita medir si la ansiedad llega a ser patológica. Si se puede transformar en un trastorno de acumulación tal como está descrito en el DSM-V.
“No creo que las personas consideren siempre su bienestar mental cuando interactúan con el computador –comenta desde Inglaterra Elizabeth Sillence, quien desde el 2004 comenzó a investigar sobre salud y mundo virtual–. Muy pocas personas dedican tiempo a la limpieza activa, pero sí invierten muchas horas en buscar archivos, documentos, fotos, etc. Con frecuencia, la gente se siente abrumada por el material que ha almacenado y no está segura de cómo abordar el problema. Las personas no tienen certeza de lo que es seguro eliminar ni de lo que deberían mantener, por lo que a menudo se dan por vencidas y se quedan con todo ‘por si acaso’ ”.
Con quince años de especialización en el mundo de las adicciones, el psiquiatra Gianni Cánepa dice que el trastorno por acumulación, ya sea de cosas reales o digitales, corresponde a la lógica del trastorno obsesivo-compulsivo. Lo compulsivo es algo que está más allá de la voluntad. Yo soy compulsivo cuando termino haciendo algo que no quería. Como evitar pisar las líneas de la calle, lavarme las manos muchas veces al día o acumular cosas que en realidad no necesito. El trastorno obsesivo-compulsivo se dice que es la enfermedad de la duda, es como una duda eterna. El obsesivo está siempre en un espacio de cavilación respecto de si “lo hago o no lo hago”, “voy o no voy”, y desarrolla rituales para calmar esa angustia. Y esos rituales pueden ser múltiples. Por ejemplo, acumular. En el fondo, lo que está en la base de la acumulación es el temor. El ‘no vaya a ser que lo necesite’.
Desde su experiencia, el médico proyecta una posible adicción conductual. Lo compulsivo está muy cerca de lo adictivo también. La diferencia es que el compulsivo hace cosas que trascienden la fuerza de su voluntad, y lo adictivo le suma a eso la búsqueda activa. Es como ‘no solo no puedo dejar de lavar mis manos, sino que ando buscando cómo lavármelas más’. Es lo que sucede en las adicciones a sustancias. Como el alcohólico, que anda buscando la ocasión para tomarse otro traguito. “Acá es difícil verle lo adictivo, pero si estiras un poquito los criterios diagnósticos, muchos de nosotros cumplimos como para decir que estamos al menos con conductas de uso abusivo de tecnología; es un fenómeno que nos toca a todos porque andamos con un celular en el bolsillo”.
Estigma real y virtual
El primer caso de acumulación digital aceptado en la literatura médica es de 2015, y se trata de un paciente holandés de 47 años. Según se describe, tomaba un promedio de mil fotografías al día, generalmente paisajes. Admitió tener problemas para deshacerse de ellas porque pensaba que podía usarlas en el futuro. Se trataba de un hombre soltero, sin hijos y desempleado. También tenía antecedentes de salud mental: desde 1994 presentaba episodios depresivos, había sido diagnosticado con desorden del espectro autista y manifestó padecer trastorno de acumulación: en su casa se apilaban papeles y piezas de bicicleta.
Carlos Araos, doctor en comunicación de la Universidad Complutense de Madrid y coordinador del Observatorio de la Cibersociedad, actual profesor de la Escuela de Psicología de la UAI, dice que es habitual que un trastorno de personalidad que se presenta en el mundo real se exprese en el virtual: “Es un principio en ciberpsicología que cuando existe una patología preexistente en el plano real, se proyecta en mayor grado en el plano digital. Entonces, claro, un mal de Diógenes se va a manifestar con mayor fuerza en lo digital, precisamente por la sensación de incontinencia que tiene lo digital. No hay espacio físico que limite”.
Araos postula que las personas van desarrollando paulatinamente una “psiquis digital” desde que crean un ‘nickname’ para su correo hasta que eligen una imagen como avatar, pasando por la selección de cada archivo, compra e interacción con la red.
“Es decir, es tan significativa la vida en lo digital para las personas hoy en día que lo adquirido y la experiencia asociada a esa adquisición empiezan a ser incluso más importantes que lo conseguido a un nivel real –explica–. Mientras más cosas tienes y mientras más cosas juntas, tu contacto con el plano real se desplaza al plano de lo fantasmagórico que es el mundo de lo digital. Entonces, probablemente, la experiencia de control significativa, donde yo creo estar, será allá: diré ‘tengo 500 amigos en Facebook’, pero en realidad no tengo 500 amigos. Empieza a tener consecuencias en tu mente como si fueran reales. Ese tipo de efecto, de sobrevaloración de lo digital, también puede presentarse en un Diógenes digital. Todo adquiere más valor”.Frecuentemente, las personas
se sienten abrumadas por el material que han almacenado y no están seguras de cómo abordar el problemaTrastorno invisible
El punto en el que coinciden los especialistas es que el trastorno por acumulación es difícil de dimensionar porque está invisibilizado. Se oculta en la privacidad del hogar o se diluye en el infinito espectro digital.
“Es muy raro que alguien consulte porque tiende a acumular –dice el psiquiatra Gianni Cánepa–. De hecho, a mí me ha tocado atender a un par de acumuladores, pero han consultado por otras cosas, en general comportamientos compulsivos, y son los familiares los que terminan trayendo esta información. Ellos lo viven con cierto grado de vergüenza. Y lo minimizan. Lo tratan de esconder”.
Elizabeth Sillence, autora del primer estudio cualitativo sobre conducta de acumulación digital, cuenta que en los cuestionarios que hicieron responder a cuarenta y cinco voluntarios sobre sus conductas digitales del entorno personal y laboral, expresamente se cuidaron de no usar las palabras ‘acumulador’ o ‘acumulación’.
“Dentro de la literatura de acumulación física ya se había descrito un cierto estigma asociado al título de ‘acumulador’. No sabíamos si este sería el caso en el acumulador digital, así que decidimos evitar la frase”, explica.
De los resultados de su estudio, Sillence dice: “Fueron cinco los participantes que se identificaron como un ‘acumulador’, y lo hicieron de una manera alegre. No pensamos que las personas se definirían como tales, pero nuestros últimos trabajos han mostrado una identificación similar”.
La académica Elizabeth Sillence explica que aunque en el mundo virtual los efectos no son tan tangibles como en el físico, sí llegaron a detectar síntomas claros y medibles de la acumulación de archivos digitales en el mundo laboral: “La acumulación física puede generar la incapacidad para realizar tareas diarias, en casos extremos, por el desorden. En lo digital se da el no poder localizar archivos, una reducción de la productividad, una sensación de estar mal organizado. Sentirse abrumado. Algunas preocupaciones de ciberseguridad. En nuestro trabajo más reciente, también descubrimos cierta preocupación en torno al almacenamiento de datos personales: dónde estaban y cómo deberían manejarse.
Una de las medidas que recomienda es instalar una aplicación que muestre la última vez que se tuvo acceso a un archivo o carpeta. “Es importante clasificar las cosas que usa y las que no. En el lugar de trabajo, intente extraer documentos de un espacio compartido en lugar de guardar siempre una copia local. Y dedique siempre un poco de tiempo a eliminar. Esto es una tarea en sí misma. No es una pérdida de tiempo”.
Según cuenta Sillence, su equipo académico trabaja, por pedido de empresas, en un estudio sobre ciberseguridad para evitar ataques relacionados con el manejo de servidores seguros, ya que precisamente, el excesivo número de archivos sin borrar, correos y ‘spam’ constituye en la actualidad un riesgo.
La ética empresarial en esta área es clave. Coinciden Carlos Araos y Gianni Cánepa en que “en este mundo se generan productos para que se genere el consumo, y el almacenamiento es el negocio». Y agregan: “Por supuesto, esto está estimulado por el sistema, hay una cierta presión. Años atrás nos dijeron ‘te voy a dar un correo en que no necesitas nunca más borrar un mensaje’. Pero pasaron los años y se llenaron los e-mails. Y después de esto te vendieron espacio en la nube, que se agotó y luego por cinco dólares al mes te triplicaron la capacidad. De esta manera, quien tiene la vulnerabilidad más compulsiva cae más fácilmente”.
C. GUZMÁN V.
EL MERCURIO (Chile) – GDAAirdrop entre iPhone y Android: manda archivos en la playa sin gastar datos | Smartphones
Seguro que os habéis encontrado en una situación parecida: estáis en la playa con la familia, sacáis la típica foto maravillosa de un sobrino y cuando se la queréis enviar a vuestro hermano, resulta que no es posible. Él tiene iPhone, tú Android y no hay manera de usar un estándar parecido al de Airdrop de Apple para arreglarlo.
Enviar las fotos por este sistema, y no por WhatsApp, es infinitamente mejor porque lo que mandamos no es una versión recortada de calidad, sino el archivo tal cual lo genera nuestro móvil. Y eso, para tener almacenado un recuerdo con sus 16MP bien puestos, siempre es la mejor opción.
Una aplicación gratuita lo permite
Sabemos que existe eso del Wifi Direct que ayuda bastante, pero como no se trata de meternos en opciones según el móvil que tengamos (sería infinito explicarlo), pues toca hacerlo con una aplicación que, lógicamente, tenemos en iOS y Android. Se llama Send Anywhere (es gratis y plenamente funcional a pesar de la publicidad en Android). ¿Cómo funciona? Pues una vez instalados en los dos dispositivos, la abrimos y escogemos el sentido de la transferencia.

iPhone enviando archivos inalámbricamente a un terminal Android. En este caso vamos a enviar un vídeo de un iPhone a un Galaxy S10+. Como veis encima debemos escoger el archivo y seleccionar a enviar. Avisar de que podemos escoger más de un archivo, ya sean fotos, vídeos, contactos o documentos. Una vez hecho esto, nos vamos al otro dispositivo.

Android recibiendo archivos inalámbricamente de un iPhone. En la pantalla del Galaxy S10+ (como podéis ver justo encima) aparecerá ese envío que, o bien podemos hacerlo a través de un PIN, escaneando un código QR o por la vía de los dispositivos cercanos que detecta la app. Como veis, nos aparece el envío del iPhone como disponible. Solo hay que decirle descargar (icono) y esperar a que la transferencia termine. ¿Fácil no?




