El cambio climático nos afecta a todos, aunque algunas partes del mundo se han dado el lujo de sentir ansiedad más que otras. El documentalista Rahul Jain echa un vistazo a la economía en desarrollo de la India a través de este lente, brindando imágenes nítidas y cobertura sobre el terreno para Demonios invisiblesque se presentó en Cannes 2021. La continuación del documental de Jain de 2016 Máquinasque observa la vida cotidiana en una fábrica textil, esta película también busca cuestionar el funcionamiento interno y los efectos del capitalismo.
Ahora Demonios invisiblesambientada en Delhi, se estrenará en casa a través de MUBI después de una presentación en cines, y su tráiler ofrece un vistazo a las impresionantes imágenes y el argumento provocativo que se ofrecen.
Echar un vistazo:
Una película que aborda directamente lo que significa «progreso» cuando se trata de naciones y economías industriales, tomas de basura, de negocios en auge, de trabajadores que respiran contaminación, da Demonios invisibles una nitidez que añade mordisco a sus impresionantes imágenes. Aire, agua: el elemento vital del mundo está bajo ataque, y rara vez es tan obvio que en un lugar tan repleto de gente como Delhi.
Demonios invisibles ahora está transmitiendo en MUBI.
Desde que los seres humanos aparecimos en el planeta no hemos dejado de modificar nuestro entorno.
Primero con la caza, luego domesticando plantas y animales para nuestro beneficio, también al usar el fuego: todas esas acciones, aparentemente pequeñas, hechas por nuestros antepasados comenzar a modificar el ambiente.
Luego la Revolución Industrial marcó un hito en muchos sentidos: desde entonces los seres humanos hemos contribuido significativamente a que suba la temperatura del planeta.
Y desde hace unas décadas nuestra influencia en el ambiente se ha extendido un poco más y ha llegado al espacio.
Tiradero de basura orbital
Podemos decir, que hasta mediados del siglo XX, los seres humanos nos habíamos dedicado a modificar solamente el ambiente más cercano y la órbita de la Tierra estaba completamente limpia.
Pero eso cambió en 1957 cuando la Unión Soviética lanzó el primer satélite artificial, Sputnik 1: el primer objeto humano en estar en la órbita baja de la Tierra, que además inició la carrera espacial, entre la URSS y EE. UU.
Ese pequeño satélite, una esfera metálica de apenas 58 centímetros de diámetro, con cuatro antenas, fue funcional poco tiempo: sus baterías duraron unas tres semanas y sabemos que cayó de vuelta a la Tierra en 1958.
Aunque los satélites actuales por supuesto tienen vidas útiles mucho mayores que el Sputnik 1, en algún punto dejan de funcionar.
Pero no es que podamos bajarlos y llevarlos a un tiradero de basura: su destino es seguir ahí, orbitando, hasta que en algún momento, caen.
En general la basura espacial tiene un decaimiento orbital, es decir que se va desacelerando, por su contacto con la atmósfera y así puede caer a la Tierra.
Además la fricción con la atmósfera hace que los pedazos se desintegren o se hagan más pequeños.
Cambio climático y atmósfera
La historia del cambio climático sin duda es mucho más antigua que la basura espacial: comenzó cuando hicimos extensivo el uso de combustibles fósiles.
Quemar carbón o derivados del petróleo ha incrementando la cantidad de dióxido de carbono en la atmósfera: un gas de efecto invernadero.
Ese gas ya existía naturalmente y cumplía la función de mantener una temperatura adecuada, porque evita que se escape el calor del Sol que llega a la Tierra.
Por eso, demasiado dióxido de carbono en la atmósfera aumenta la temperatura del planeta.
Pero ahora sabemos que ese no es el único problema: hay evidencias de que más dióxido de carbono disminuye la densidad de la atmósfera.
Tierra: tenemos dos problemas
Actualmente orbitan la Tierra decenas de miles de objetos, con el tamaño suficiente para que los podamos detectar desde el suelo, pero son los únicos hay muchos otros más pequeños o incluso diminutos, de solo 1 milímetro.
De esos, solo 3370 son satélites activos: los demás son considerados basura espacial.
Pueden ser satélites completos que ya no se usan, cohetes o pedazos de cohetes: como el Larga Marcha 5B, que cayó recientemente.
Y pues aunque la noticia del cohete chino alarmó a muchos, en general de los escombros espaciales se espera que caigan y se desintegren, al menos parcialmente, con ayuda de la atmósfera.
Estos procesos ocurren cada cierto tiempo y en cierta medida van limpiando los alrededores de la Tierra.
Pero con la reducción de la densidad atmosférica que se ha observado, también hay una disminución del decaimiento orbital: esto hará que la basura espacial tenga tiempos más largos de permanencia en órbita.
Así que el espacio alrededor del planeta acumulará más y más objetos en órbita con el paso del tiempo, pues además el lanzamiento de satélites no se detiene.
Así que, por si no teníamos suficientes razones para preocuparnos por el cambio climático, aquí está otra. Además, por supuesto de que esa idea de que la atmósfera de la Tierra se está volviendo menos densa no suena nada alentadora.
De acuerdo con los científicos, la caída de las emisiones de gases contaminantes por la cuarentena no incidirá en el futuro del cambio climático.
Mientras menos automóviles estén en las calles, menor es la cantidad de emisiones de gases contaminantes.
Sin embargo, esto no tendrá ningún efecto a largo plazo sobre el cambio climático, según indican científicos. O bien, será “insignificante”, en las estrictas palabras de los investigadores de la Universidad de Leeds.
Estos científicos examinaron los cambios en los niveles de gases de efecto invernadero y contaminantes en 123 países diferentes. El análisis se realizó entre febrero y junio de 2020, señala el Daily Mail.
Aunque reconocieron que los niveles de contaminación disminuyeron, el impacto será solo de corta duración. Las temperaturas solo bajarán 0.02 grados Farenheit, incluso si la cuarentena dura hasta finales de 2021.
¿Cuál es el camino para lograr un verdadero freno al cambio climático?
La clave de una mejora real está en la labor de los gobiernos mundiales. Si eligen una ruta realmente respetuosa de la Naturaleza, apartando la pandemia, para 2050 se cumpliría con la meta máxima de 2.7F.
Debido a la cuarentena por el coronavirus, el uso del transporte y las reducciones en la industria se redujo enormemente. Apuntan los resultados de la Universidad de Leeds que el dióxido de carbono, óxidos de nitrógeno y otras emisiones cayeron entre un 10 y un 30% a nivel mundial.
No obstante, fue apenas un pequeño impacto a largo plazo.
Solo debería un efecto duradero si se utiliza energía baja en carbono y se estimula la eficiencia energética, dejando de lado el uso de combustibles fósiles.
El profesor Piers Forster es el autor principal del estudio citado por el Daily Mail. “Pone de relevar las oportunidades de reducir la contaminación del tráfico fomentando los vehículos de bajas emisiones, el transporte público y las bicicletas”, afirma el investigador.
Un instituto realizado un estudio en el que intentan conectar a niños con la naturaleza, pues temen de los efectos que causa el cambio climático.
La mayoría de los niños, en ambientes familiares normales normales, tienen temores acordes a su etapa. El monstruo del armario, películas de terror, o el bravucón de la escuela. Pero ¿existe los niños que le temen al cambio climático ?. Al parecer si: lloran cuando están en contacto con la naturaleza y generan sentimientos de ansiedad y desesperación. Según un informe científico está confirmado que, extrañamente, es a eso lo que le temen estos niños.
Estos sentimientos de ansiedad y la relación con el cambio climático, fueron confirmados por científicos de la Universidad de Colombia para la Sociedad Ecológica Británica. «Los niños que entraron en contacto con la naturaleza sufrieron mundo natural. Debido a su incapacidad para controlar lo que le estaba sucediendo a la biosfera en descomposición», reza parte del estudio. Reseña el portal Daily Mail, que la misma casa de estudio ideó un plan para quitarles dicho miedo. Que además puede funcionar para jóvenes y adultos con los mismos temores: sí, el cambio climático.
El miedo al cambio climático
Obviamente existe una preocupación por las constantes modificaciones que atraviesa nuestro planeta. Sin embargo a salir a, por ejemplo, un parque… Parece ser algo nuevo. Entonces los científicos explican que podría ser, en gran medida, un miedo trasladado por los padres, de manera inconsciente. La más reciente generación vive más en los ambientes interiores, que en el contacto con los escenarios naturales. Y esto podría ser uno de los causantes de este fenómeno.
Escribieron los autores que el estudio es una «respuesta, muchas organizaciones conservacionistas abogan por conectar a los niños con la naturaleza. Y ha aumentado el interés en medir la conexión de los jóvenes con la naturaleza «. Además, aseguran que muchos niños saben que están recibiendo por parte de las generaciones que ya tienen décadas, un mundo cambiante. Entonces ponerlos en contacto con la naturaleza, ayudar a que ellos mismos se vayan generando un pensamiento de prevención a este problema.
Las condiciones ambientales de la Tierra llevan una carrera imparable de manera negativa. De esta manera nos va a afectar el cambio climático.
Durante los últimos 10 años hemos visto como el promedio de la temperatura de la Tierra ha aumentado. Se han tomado acciones, no se puede decir que no. Sin embargo no han sido suficientes. El cambio climático llegó y un estudio publicado las consecuencias que tendrán hasta finales de siglo. Inundaciones costeras que traerán muertes y perdidas multimillonarias a la economía global.
Según científicos británicos y australianos, las inundaciones costosas aumentarán en un 50% durante los próximos 80 años. El crecimiento de las concentraciones de carbono y en la atmósfera es una de las grandes causas de este efecto. Asimismo, el derretimiento del hielo en ambos polos de la Tierra sigue aumentando el nivel del agua. Esto, según reseña Daily Mail, le costaría al planeta millones de muertes y por lo menos 11 billones de dólares a la economía.
Entonces las costas expuestas a inundaciones aumentarían a 495 mil kilómetros cuadrados. Mientras que, de 77 millones de personas que actualmente se encuentran estos peligros, los números se ubican en 225 millones de la población mundial. Es decir el 52% más de lo que se registra actualmente.
Las zonas que estarían en la alerta del cambio climático
Cuatro regiones afectadas las más propensas a sufrir el azote del cambio climático. Una de ellas es el noreste de Europa, el sureste y este de Asia, El noreste de los Estados Unidos y el norte de Australia. Como lo indica la lógica «Un clima más cálido está impulsando el aumento del nivel del mar. Y es que el agua se expande a medida que se calienta y los glaciares se están derritiendo «, dice Ebru Kirezci, autor principal de este estudio. Kirezci pertenece a la Universidad de Melbourne.
Además esto también aumenta la frecuencia de los mares , lo que dejará como resultado las inundaciones inminentes. Sorprende también que este estudio que representa las poblaciones costeras bajas deben preparar sus defensas ante este futuro peligro. Es decir, no intenta crear conciencia para evitar que esto suceda. prepararse para ello. «Las áreas vulnerables necesitarán para construir defensas costeras, aumentar nuestra preparación y debemos seguir estrategias para mitigar el cambio climático», sostuvo Ebru Kirezci.