El hecho de que Software y Servicios Informáticos sea uno de los sectores que crecen a tasas más altas y sostenidas, tanto en número de firmas y empleados, y uno de los que mejores remuneraciones ofrecen -pagan un 47% más que el promedio del sistema-, ha demostrado ser insuficiente para atraer nuevos estudiantes, que siguen prefiriendo carreras tradicionales.
Las empresas del sector pasaron de representar un 0,6% de las firmas argentinas existentes en 2008 a un 0,8% en 2018, mientras que la cantidad de empleados crecieron del 1,1% al 1,4% del total. Paradójicamente, los estudiantes universitarios de carreras ligadas a la informática redujeron su participación en el total de las carreras en aproximadamente 1 punto porcentual (pasaron del 5% al 4% en 10 años).
Esta realidad pone de manifiesto la desconexión que existe entre la demanda de uno de los sectores más pujantes y de mayor valor agregado de la economía, y la oferta de talento de parte de las universidades argentinas. La demanda laboral insatisfecha es una característica saliente, un elemento distintivo del sector, y un problema a solucionar para aprovechar su potencial.
Con los servicios informáticos ganando espacio globalmente y con políticas públicas locales que se proponen propulsarlos –Ley de Economía del Conocimiento-, duplicar la dotación del sector en el mediano plazo es un escenario probable. En ese contexto, la generación de recursos humanos asociados -universitarios y no universitarios- aparece como un tema sensible. La disponibilidad de recursos humanos calificados se constituirá en un cepo al crecimiento, sino se aborda tanto desde el ámbito público como desde el privado.