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Incombustible. El veterano del pelotón internacional sopló ayer las 40 velas de su pastel de aniversario y hoy piensa volar sobre las carreteras belgas donde todos los jóveneszuelos le temen más que un nublado . Alejandro Valverde, 40 tacos recién cumplidos, rodó ayer para entrenarse por las carreteras donde hoy discurrirá la Lieja Bastogne Lieja, que ya ha ganado cuatro veces. Fue un entrenamiento atípico, porque a cada curva aparecieron señoras mayores que le regalaban pasteles, señores que le hablaban del nieto que ya va a la universidad y que Alejandro vio por primera vez cuando empezaba caminar hace 15 años. Por aquel entonces el murciano y ganaba este monumento del ciclismo y la mayoría de sus rivales llevaban ruedines en su primera bicicleta. En las carreteras belgas, Valverde es ya como de la familia. Más clásico que un señor de Logroño, el ciclista español sigue su edad con las costumbres adquiridas: toma un café al final de cada sector de entrenamiento y espera que en Tokio le tengan preparada la cafetera porque quiere cantar los cuarenta a lo grande. Para Clásico, él.
El peligro comunista. El Barça jugó ayer su semifinal de la Futsal Champions League en el Arena de Minsk extremando las precauciones. No era para menos. El rival era el Partido Comunista de Rusia y eso impone, especialmente a ciertos sectores del barcelonismo y de la junta (anteriores y actuales) a los que hubo de sacar del entuerto a una base de pedagogía : hubo que convencerles de que Jaume Roures no era el entrenador del rival ni se pensaba en colectivizar el Camp Nou. También tuvimos que aclararles que el jugador Ángel velasco, Lin, no era Lenin mal escrito. Se tranquilizaron cuando vieron que el rival vestía de Nike, como ellos, aunque con una hoz y un martillo en el escudo.
Campeones en LaLiga. La jornada 33 de la Liga se disputó ayer con enfrentamientos de Campeones. El Getafe de Bordalás se presentó en el Bernabéu para asentar su puesto de cara a la máxima competencia europea y lo mismo hizo el Atlético de Madrid en el Camp Nou. Para recibir su ex equipo, Antoine Griezmann preparó junto a Piqué un nuevo documental sobre la decisión de si se ponía una goma nueva en el pelo para jugar o tiraba confeti si marcaba.
Bordalás. El técnico del Getafe se plantó en el Bernabéu tan motivado que en la pizarra llegó a escribir los nombres de Casemiro y Valverde en la alineación de su equipo. “A mí me das estos tipos y ni Liverpool ni nada. Ganamos la Champions tres temporadas seguidas a un ritmo que no aguantaría a nadie”, se justificó. Aún así, su equipo jugó a un ritmo tan alto que al final del partido ayudaron a que se acabaran las obras del Bernabéu y se pusieron a cargar tochos y un motor andamios. “Es que el rival tampoco nos ha exigido mucho”, argumentaron desde la grúa .
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