Pocos conocieron el nombre de Marta López, cualquiera incluso la confundieron con la pareja de Kiko Matamoros, como le pasó en la prensa internacional al hablar de ella, sin embargo ahora la conoce toda España, es inconfundible La colaboradora de programas de Mediaset se ha convertido en la protagonista de todos los debates de los principales programas de la cadena. No obstante esto le ha costado un ataque de ansiedad. Marta se derrumbaba en directo ante las palabras de su amigo Kiko Hernández. El tertuliano fue muy duro con ella y le pidió que parase todo esto ya que estaba dando la vuelta y le iba a salpicar.
Marta López es la nueva gallina de los huevos de oro. La colaboradora ha obtenido un contrato millonario con Mediaset que ascendió los 30.000 euros. Sin embargo, en tan solo una semana se pueden embolsado unos 60.000 euros por sus entrevistas . Habló por primera vez en Viva la vida y sin tan solo cambiarse de ropa lo hizo después en Sábado Deluxe, donde regresó a la semana siguiente. Además mantiene sus colaboraciones en Viva la vida, Ya es mediodía y Sálvame.
Sobre Alexia Rivas y Alfonso Merlos ya se ha dicho todo y ahora es el turno de Marta López, la colaboradora está saliendo salpicada de todo esto. No solo se ha sacado a relucir una presunta lista de hombres casados con los que tuvieron una relación esporádica. Además se ha comentado su gran cambio físico en estos últimos meses.
La joven debutó en televisión hace ya 18 años, en GH 2. Se ha hecho mayor de edad en televisión. Y también ha cambiado su físico. Prueba de ello son sus fotografías y videos del pasado. El cambio más evidente se observa en la nariz.
“Se percibe un cambio en el tamaño y en la forma. Esto significa que podría haber realizado una rinoplastia, es decir, la intervención de cirugía estética para modificar la nariz . En su caso la técnica se probablemente centrado especialmente en el caballete, ya que en las imágenes de su paso por Gran Hermano contaba con una nariz más aguileña o encorvada y en este momento su caballete – o perfil- presenta una línea recta. esta rinoplastia también podría aumentar la punta –que antes estaba proyectada hacia abajo-. El tamaño también se aprecia más pequeño, también podría haber sido retocado las aletas –o los extremos inferiores-. de una posible rinoplastia integral con la que ha suavizado las facciones, aportando más armonía y equilibrio al rostro. El costo costado 5.000 euros “, explica un doct o de las Clínicas Diego de León al portal Jaleos.
Lógicamente hemos mejorado la elasticidad de su piel y eliminado las arrugas por unos 500 euros. También podríamos hacer desaparecer las ojeras de su rostro por 550 euros. Ha marcado más sus pómulos con el efecto de contorno ayudándose del ácido hiaulurónico por 660 euros. Se ha definido el rostro por 1.200 euros. Una serie de vitaminas por unos 500 euros. Y se podría alguna vez un balón intragástrico y una lipoláser. Por supuesto también figura en su larga lista un aumento de pecho por 5.000 euros. En total se ha renovado por completo por unos 25.000 euros aproximadamente. “No conoce a Kiko Hernández”, dice haciendo referencia a la amistad que les une.
Xavi Hernández ha acordado con el Al Sadd una rebaja salarial del 40%, tal y como ha adelantado el diario AS. El técnico ha querido dar un paso adelante ante la nueva realidad económica y ha pactado con el club esta cifra mientras dure el parón de las competiciones con motivo de la pandemia del coronavirus.
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Xavi no es el único del equipo que ha visto afectado su sueldo y a los jugadores de la plantilla también se les ha aplicado una rebaja . En este caso, según estas informaciones, serían de alrededor del 20%. El resto del cuerpo técnico mantendrá durante el parón su misma ficha.
Como ocurre en la mayoría de los países el regreso a la competencia sigue siendo una incógnita . También en Qatar, aunque el hecho de que el virus esté teniendo un impacto menor que en otros países, facilita que los sean más optimistas.
En este sentido, la Federación anunciada el jueves 30 de abril como la fecha para que regrese la actividad. Habrá que ver si esta vez no hay un nuevo retraso y se cumplirán los plazos previstos.
Bajo la consigna «Gestión de Equipos», anoche se presentó en el auditorio Luis Caronti de la Biblioteca Rivadavia el entrenador de la selección argentina de básquetbol, el bahiense Sergio Hernández.
Alrededor de un centenar de personas (la entrada era libre y gratuita) disfrutaron de una charla moderada por Germán Beder, escritor y actual jefe de prensa de la Confederación Argentina de Básquetbol.
La gala fue presentada por Jaime Linares, ex intendente municipal y actual presidente de la Asociación Bernardino Rivadavia.
La Selección se encuentra entrenando en nuestra ciudad con visas a su participación en los Juegos Panamericanos de Lima y el Mundial de China.
«Tenemos muchas charlas, pero es la primera vez que compartimos una públicamente. Veremos para dónde vamos, porque con Sergio es muy difícil preparar las cosas», inició Beder con un tono distendido, tal el clima elegido para los 60 minutos que duró la presentación.
Rescatamos las frases salientes de la jugosa charla:
+ «Hay mucho misterio sobre la preparación de equipos y el deporte en la Argentina es casi una incógnita. ¿Qué es el deporte? ¿Dónde está? ¿Con qué seriedad lo miramos? Todavía lo miramos como un pasatiempo.
+ «Una vez di una charla para chicos de primaria y las maestras habían preparado las preguntas. Eran diez; pero un chico hizo una más al final, que no estaba en los planes: me preguntó de qué trabajaba. Es un poco la mirada que hay sobre el deporte en la Argentina. Contrariamente a lo que después exigimos en los resultados. No tenemos política deportiva, tenemos poca infraestructura, el deporte está solo en los clubes… Aparece el Dow Center y estamos todos asombrados, pero en el resto del mundo es bastante normal. Con la estructura de los clubes de barrio no alcanza para el deporte».
+ «Es milagroso, pero (los argentinos) somos buenos. Porque existen Los Leones, Las Leonas, la Generación Dorada, el fútbol porque somos potencia por más que nos quejemos, los tenistas, el hockey sobre patines con una sola provincia. Eso habla bien de nosotros, dice que los argentinos somos capaces cuando nos juntamos y tenemos un objetivo en común. Somos de comprometernos y a veces logramos cosas que están fuera de nuestra realidad».
+ «El verdadero éxito de un equipo tiene que ver con lo que hace para llegar a su excelencia. Esa es mi manera de gestionar equipos, evitando le tema de la demanda exterior de ser campeón, de ser el ‘1’ de algo, como si fuera tan fácil. De hecho, yo con la Selección todavía no fui ‘1’ de algo (risas); sin embargo, se me considera exitoso».
+ «Somos medio raros: el básquet si, pero el fútbol no. Lo máximo que gané fue una medalla de bronce, pero qué decís: ‘¿gané la de bronce o perdí la de oro y la de plata?’ El fútbol pierde la final del mundo y lo estamos criticando. Siempre trato de buscar una identidad y una vez que la encontramos, debemos comprometernos y ser cada día mejores. Suena lírico y a libro de autoayuda, pero esa es la única manera que nos acerca a ganar. Buscar ser mejor que el otro intoxica, desde nuestra niñez. Interrumpe los procesos».
+ «Cuando jugaba al básquet era bastante perro (sic). Bueno, normal; pero en una ciudad como Bahía Blanca, con la cultura de básquetbol que hay, a los 15 años te das cuenta si vas a ser Selección Argentina o no. Si vas a ser profesional o no. Yo a los 15 ya sabía que no iba a estar nunca en un Juego Olímpico. Y después la vida me da tres seguidos: Beijing, Londres y Río».
+ «El éxito no solo se emparenta con ganar, como el fracaso no solo se emparenta con perder. En los Juegos, cuando corría Usain Bolt, el de al lado es el número 1 de los Estados Unidos. Un avión, una máquina perfecta, famoso, multimillonario, dueño de récords. Y cuando está para largar tiene a Bolt al lado. O sea, antes de correr ya sabe que va a perder. Nosotros los argentino no entendemos eso, decimos ‘¿entonces para qué jugamos?’. Ellos corren para buscar un tiempo para el cual se entrenaron cuatro años».
+ «Cualquier empresa que haría en mi vida, la haría de la misma manera. Si yo volviera a dirigir a Villa Mitre, porque obviamente a quién voy a dirigir si no es a Villa Mitre, para mí sería la NBA. No me faltaría ningún tipo de motivación porque tengo claro que la búsqueda de la excelencia es la única zanahoria que si uno sigue, le va a dar satisfacciones».
+ «Muchos están preocupados por el Mundial y te dicen ‘che, ¿pensás que el Mundial, esto y lo otro…?’ Sí, a mi también me gustaría salir campeón del mundo. O jugar una semifinal. O clasificar a los Juegos Olímpicos. Pero no me puedo desviar, porque hay otros 31 equipos que quieren lo mismo que yo y vamos a tener una oposición ahí. La única manera de estar a la altura es que nosotros estemos de la mejor manera».
+ «El recurso humano es la vida, es clave. Jamás voy a elegir un jugador o un asistente porque me cae bien, o porque es más amigo, o porque es del palo. Elijo por calidad y por el rol que yo imagino pueden tener en el grupo. Tuve de asistente a (Julio) Lamas, a (Silvio) Santander… si pudiera tener a todos, mejor todavía. Santander me completa como entrenador. Él es opuesto a mí, gestiona diferente, juega diferente, entrena diferente, le gusta otro tipo de básquetbol porque es un poco más conservador que yo, que soy más audaz. Me dejo llevar por la intuición y él es absolutamente organizado. Junto con Gabriel Piccato tiene absolutamente todo escrito y yo la última vez que escribí algo fue una poesía en la primaria».
+ «A veces, si uno analiza de afuera una Selección puede pensar que falta tal jugador. Es verdad que Pedrito, que está afuera, si vos lo analizas individualmente es mejor que Miguelito, que está adentro. Pero el entrenador ve que Miguelito tiene características que ese grupo en particular necesita. Imaginemos que los mejores cinco jugadores argentinos son bases, ¿qué hago, llevo los cinco bases? Tengo que armar el equipo de alguna manera».
+ «Hay que buscar talento y compatibilidad. Los doce jugadores se eligen de una manera particular. Se sabe que hay seis o siete jugadores que son los que le dan el cuerpo al equipo. No porque tengan coronita, sino porque es así. No podemos negar que este equipo tiene que tener a Campazzo, Scola, Laprovittola. Son jugadores que van a tener mucha injerencia. Podríamos nombrar algunos más de los que han estado en los últimos procesos. Ahí ves qué falta y qué se necesita para complementarlos».
+ «Cada vez tenemos menos problemas con los egos. Hay una inteligencia emocional superior y los jugadores empezaron a entender que lo importante es la gloria colectiva. Y aceptan mucho más ese rol pequeño. Porque cuando vos hacés una selección llegan jugadores que en sus equipos juegan 40 minutos por partido, toman la mayor cantidad de tiros por partido, son capitanes… Llegan acá y a veces no juegan o entran tres minutos. Los jugadores entienden que un rol más pequeño es también totalmente útil».
+ «Como líder tenés que tener una empatía con el jugador para que se sienta contenido. Porque Ginóbili también es una persona y en algún momento de la competencia, con todo el estrés que hay, necesita un apoyo desde el lado del cuerpo técnico».
+ «Cuando estás todo el tiempo en la búsqueda de la excelencia, del detalle, te mantenés tan ocupado que no tenés mucho tiempo de pensar si me ponen o me sacan. Es inevitable que todos queremos jugar y es bueno que un jugador a veces esté malhumorado porque no juega. Es mejor eso que tenerlo desinteresado».
+ «Mi virtud en 2006 fue que yo asumí que iba a ser un liderazgo raro. Los entrenadores tenemos el ego bastante por las nubes. Lo normal es que un entrenador tenga ascendencia sobre los jugadores y que sea su guía. Cuando yo tomo ese equipo, salvo Leo Gutiérrez, el resto jugaba en Europa o en la NBA. Y yo diría a Boca Juniors. Y en el Mundial enfrentábamos a jugadores que eran compañeros de mis jugadores, jugábamos en contra de jugadores que ellos enfrentaban todos los días, en canchas que conocían, con árbitros que yo no conocía. Fue extraño. Ahí, tenés dos opciones: decís ‘soy el entrenador y acá se hace lo que yo digo’, y chocás la Ferrari sin ninguna duda; o aceptás y comprendés que no perdés autoridad si vos tenés a tu jugadores como base de datos principal».
+ «Recuerdo que me preguntaron cómo iba a hacer para dirigir a los galácticos. Fue en la conferencia de prensa, cuando me presentaron. Yo respondí que tendrán que acostumbrarse a ser dirigidos por un terrestre, porque era la verdad y lo asumía. No tenía problema en asumir que ellos tenían el know how, pero no sabía cómo manejarme. Igual, tengo la cara como una piedra y no fui apichonado».
+ «Dirigir al equipo del Mundial 2006 me quedaba muy grande, pero era lo que había. O lo dirigía yo o lo dirigía otro al que también le iba a quedar grande. El único era Rubén (Magnano), pero decidió no seguir. Cualquier entrenador que agarrara la Selección después del oro le iba a quedar grande. Gracias a Dios fui yo.
+ «En Japón 2006 éramos los Rolling Stones, estaban todos. Lo perdemos en la semi con un tiro de (Andrés) Nocioni; fue culpa de él, no mía (risas). Total no está Nocioni acá…»
+ «Ahora me dicen ‘¿Cómo vamos a salir en Tokio 2020?’ A un Juego Olímpico van doce equipos, clasificar es muy difícil. Y Argentina lleva cuatro consecutivos, deberíamos celebrarlo de manera muy especial».
+ «Uno a veces le pide a los jugadores consagrados una madurez que nosotros no teníamos a los 25 o 28 años. ¿O ellos la tienen que tener porque ganan mucha plata? No importa la plata, porque sos muy joven para poder manejar tantas cosas. Ahí aparecemos los líderes. Al joven lo que lo favorece es la inconsciencia. Eso ayuda mucho, porque el jugador no toma dimensión de todo lo que hay en juego en ese momento. No es un trabajo, el joven está jugando y casualmente le pagan».
+ «Como diría (Marcelo) Bielsa, trato de tomar las cosas por convicción y no por obediencia. Lo hago desde que empecé a dirigir en Cañada de Gómez cuando era pibe. No me interesa que se vea mi mano ni el protagonismo».
+ «Para mí, el autoritarismo es sinónimo de inseguridad. Cuando vos ponés reglas y decís que esto es así porque lo digo yo, es porque no tenés fundamentos. Y en el siglo XXI, lo único que se pretende del líder es conocimiento».
+ «Hay un exceso de acreditar todo a la garra, a los huevos. Manu lo dijo en su momento y fue muy oportuno. Está descartado que cuando jugás para tu país vas a dar todo. Pero si no lográs sentirte cómodo y jugar bien al básquetbol, de afuera va a parecer que no tenés huevos. Lo que a veces parece que es una falta de actitud, es falta de calidad».
+ «Nosotros somos buenos, pero cuando nos agarra Estados Unidos somos malos. Somos el mismo equipo. A veces la oposición te minimiza. Te agarra Kevin Durant, enojado, y bueno… Un día pasó. Pido minuto, me enojo, puteo. Cuando termina el minuto me agarra Nocioni y me dice ‘Sergio, yo te entiendo, pero cuando este señor está así no hay nada para hacer’».
+ «Tuvimos muchos entrenadores de la Selección (de fútbol) en pocos años, y todos con poco tiempo de entrenamiento, casi nada. Unos días y a la cancha. Entonces decimos que Messi juega bien en Barcelona y mal en Argentina. Barcelona juega un fútbol de excelencia y Messi tiene todo para explotar su calidad y acá, por falta de trabajo, de identidad, de idea, por cambios de escenario, no juega bien. Hasta a un jugador como Messi se despotencia (sic). Seguramente, gran parte del éxito de Manu tuvo que ver esa estructura casi perfecta que son los Spurs. Todo funcionaba como un reloj. Y Manu es muy creativo, pero era el que más orden pedía adentro de la cancha. Porque es mentira que el orden quita creatividad, lo favorece. La creatividad no está en el caos».
+ «El mayor triunfo de un entrenador es construir identidad. No porque sea un idealista y no me interesa ganar. Me gusta ganar y para eso hay que tener un sello, sentirse bueno haciendo algo. Lleva tiempo encontrarla, a veces no se sabe cuál es y a veces no ocurre; pero lo importante está en la búsqueda».
+ «Se le tiene mucho miedo a la palabra fracaso. Es una palabra y está en el diccionario, no es mala. Si no consigo un objetivo, fracaso; eso no significa que sea un fracasado. El tema es saber qué es el fracaso. El bronce (en Beijing), ¿es un fracaso o es un éxito? Para nosotros fue un éxito, pero si Estados Unidos hubiese sido bronce era un fracaso. La misma medalla, la misma posición. Nosotros no fuimos por el oro; lo queríamos, pero nos tocó Estados Unidos en la semifinal…»
+ «En el Mundial de Turquía, un torneo muy accidentado para nosotros, jugamos muy bien. Llegamos al cruce de cuartos de final con Lituania y nos pasó un tren por arriba, fue una lluvia de triples el primer cuarto y quedamos como 20 puntos abajo. Los lituanos parecían doscientos y no lo pudimos levantar nunca. Perdimos. Y fue una desilusión. Había que seguir jugando. Tuvimos una reunión de equipo, hablé yo y cuando terminé Scola me pidió decir algo. Dijo ‘muchachos, ¿nosotros ahora cuál es el puesto más alto al que podemos lograr? ¿El quinto? Bueno, el quinto es la medalla de oro para nosotros. Honremos ese quinto puesto, vamos a buscarlo’. Eso demuestra que hay gente que no tiene ni idea lo que es el éxito».
+ «El primer compromiso es con lo que vos hacés, tenés que amar lo que hacés. Eso es un movilizante. Si a vos te pasa eso, siempre vas a estar buscando la excelencia».