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El ciclista de Vila-real Sebastián Mora comprometido en estos momentos se encuentra “mucho más animado” al tener la oportunidad de salir a entrenar todos los días por las carreteras de la provincia de Castellón y su siguiente objetivo es poder hacerlo en un velódromo.
Así lo señaló en una entrevista difundida por el Proyecto Fer del que participa, y en la que registró su satisfacción por haber sido uno de los pocos deportistas que en este año 2020 ha logrado tomar parte en una de las grandes competiciones, ya que estuvo presente en el Campeonato del Mundo de Pista, que se disputó en Berlín.
En esa competición, Mora obtuvo dos medallas, que que la plata en puntuación y la de bronce en scratch y ahora ha vuelto a la actividad tras unas semanas de incertidumbre como consecuencia de la crisis del coronavirus.
El ciclista terminó que respiró con el aplazamiento de los Juegos de Tokio hasta el ve rano de 2021. “Fue la mejor medicina para sobrellevar la cuarentena. Me aportó tranquilidad, serenidad y un horizonte más concreto “, dijo.
En la actualidad, el integrante del Proyecto FER tiene sensaciones contradictorias, ya que por una parte se considera un afortunado al poder salir a la carretera y por otra le gustaría saber con más precisión cuándo volverá a ejercitarme en un velódromo.
“Una cosa es el ciclismo en ruta y otra bien distinta, el ciclismo en pista. Ahora mismo, la verdad, no tengo ni la más mínima intuición sobre la vuelta al velódromo. Los protocolos son muy complicados. No obstante, tarde más o tarde menos, nunca habré estado tanto tiempo sin entrenarme en un recinto cubierto “, reconoce Sebastián.
Preguntado sobre cómo gestionar la incertidumbre que presenta el futuro, Mora dijo que lo lleva bastante bien. “Es clave no caer en el desánimo, no dejarte llevar por la ansiedad y no atormentarte con la pregunta de qué se estrena. Se trata de marcarte objetivos pequeños y trazarte una gran motivación final, que, en mi caso, es obvio: Tokio 2021 “, indica Mora.
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