Y es que, según comentan, está convencido de que superó la COVID-19 hace tres semanas cuando pasaron unos días con tos y mucha fiebre.
« A mi me agarró tos y me dio gripe y fiebre, pero se me quitó. Pero ahí está mi papá no se quiere acercar a mí, porque tiene miedo a que vaya a pasar el virus «, comenta entre bromas Nelson, que a sus 31 años, sufre un glaucoma que le ha robado la visión del ojo derecho y no le permite ver bien del izquierdo, donde dice que tiene ya tres «puntos negros».
Las autoridades de Nueva York, donde los muertos por el nuevo coronavirus son 19,453, ordenaron el cierre de toda actividad no esencial el pasado 17 de marzo, y el transporte público ha seguido funcionando, aunque un ritmo mucho más lento para poder llevar a los trabajadores a sus destinos ya Nelson, para animar con su guitarra los trayectos.
Su padre se quedó sin vista a los 22 años porque « se le complicó el glaucoma «, que Salmerón heredó, y su madre es ciega de nacimiento.
Con su progenitor, que además de cantar y tocar ofrece clases de guitarra, piano, acordeón y trompeta, como muestra la tarjeta de visita que Nels en ofrece a todo el que se interesa, el joven mariachi tocaba en el grupo « Los Rancheros » en restaurantes y fiestas privadas, sobre todo los sábados y los domingos.
Él lleva su música a los vagones de la línea 7 la más latinoamericana de la ciudad y donde más se aprecia la música de Nelson, que vive en el vecino estado de Nueva Jersey : « Es un barrio muy latino, por eso me va bien «, dados con la calma con la que se avanza en estos días de confinamiento.