Reduce la potencia contratada
Quizá no lo sepas, pero el consumo eléctrico que llevas a cabo apenas supone el 30 o 40% de la factura. El 60% es un pago fijo y debes pagarlo incluso aunque pases un mes fuera de casa, sin usar electricidad.
¿De dónde proviene este pago fijo? Por un lado son las tasas y el IVA, que suman un 26% de la factura. El resto es la potencia contratada, una cuota fija que a vece supone el 30 o 40% de la factura.
La potencia contratada indica la electricidad que podemos consumir al mismo tiempo. Por ejemplo, si la potencia contratada es de 3,45 KW, no podemos usar electrodomésticos al mismo tiempo que superen esa potencia, porque saltarán los plomos. Cuanta más potencia contratada tengamos más pagamos, incluso aunque no usemos electricidad.
Cómo calcular la potencia contratada que necesitas
En tu factura puedes ver la potencia contratada. Puedes calcular lo que consumen todos tus electrodomésticos y bombillas al mismo tiempo, y si es mucho menor que la potencia contratada, te conviene bajarla. Echa un vistazo al enlace anterior para saber cómo hacerlo.
Eso sí, primero analiza bien el consumo energético de tu hogar y no te lances a bajar tu potencia contratada alegremente, ya que puede tener consecuencias indeseadas. Por ejemplo, si tienes aire acondicionado con instalación central, necesitarás una potencia mínima para que funcione junto a tus electrodomésticos. Asegúrate de que tienes la suficiente para cubrir tus necesidades.
Además, ten en cuenta que tanto bajar como subir la potencia contratada cuesta dinero, y sólo la puedes cambiar una vez al año.
Mejor de gas que eléctrico
Algunos electrodomésticos del hogar, como la cocina o la calefacción, pueden funcionar con gas o con electricidad.
Si puedes elegir el gas es energéticamente más eficiente, es decir, cuesta menos obtener la misma energía. En teoría te saldrá un poco más barato.
¿Por qué regalas un 8% de la factura?
Cuando apagas la televisión, la consola, el aparato de música o el microondas, en realidad no los desconectas por completo. Siguen funcionado en una especie de modo reposo (la lucecita roja que muestran cuando están supuestamente apagados) para arrancar más rápido la próxima vez que los enciendas, o hacer cosas como actualizarse. A eso se le llama stand-by.
El problema es que el stand-by consume electricidad, entre un 8 y un 10% del consumo total, como podemos ver en la tabla del principio del artículo.
Conseguiremos ahorrar bastante dinero en la factura de la luz si reducimos al máximo el stand-by. Puesto que muchos electrodomésticos no tienen botón de apagado y desconectar manualmente los enchufes todos los días es muy pesado, lo más práctico es instalar regletas con interruptores, que nos permitirán apagar por completo cualquier aparato que no estemos usando.
Son muy baratas, y no tardaremos en recuperar lo que cuestan.


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