20 trampas psicológicas que los supermercados utilizan para que gastes más | Industria

Estantes de categoria, para productos de categoría


Vino

Este truco es muy habitual en la zona de vinos, pero también se usa con los embutidos, y otros productos en los que existen ofertas en toda la gama de precios. Los productos caros, por ejemplo los vinos de reserva o el jamón ibérico, se colocan en estantes de madera, de más calidad y exquisitivamente decorados y presentados. En cambio el vino barato o el jamón al peso se vende en estanterías y bandejas de plástico neutro.

Esto da categoría al producto, y hace creer al cliente que tiene más prestigio comprar un producto del estante de madera, aunque cueste más caro.

Aunque no lo parezca, es un truco muy efectivo.

No hagas cuentas, compra

¿Te has fijado que en el súper existen docenas de ofertas diferentes, y muchas de ellas ofrecen extraños datos y curiosas combinaciones de cifras y packs?

3×2, 2×1, segunda unidad a mitad de precio, el más barato gratis, compre 2 y obtenga el 20% pero si compra 3 le hacemos el 50%… Y nuestra favorita: «El Kilo le sale a X euros«. ¿Para qué quiero saber lo que vale el kilo si solo como un puñado y tardaré semanas en comerme un kilo?

Y lo mismo ocurre con el empaquetado. Hay productos que se venden por kilos, otros por unidades, por docenas, en paquetes de 100 gramos, de 150, 200, 500 de 750… Por litros, por centilitros, por volumen…

El objetivo es que, sencillamente, te canses de hacer cálculos. Puedes intentarlo, pero a los 15 minutos de comparar ofertas, calcular lo que te ahorras o lo que realmente te cuesta, con el lío de gente y la música ambiental, probablemente acabarás con la cabeza como un bombo, y ya no mirarás tanto si una cosa es cara o barata. Al carro que estoy cansado y tengo prisa…

¿Quién ha cambiado las cosas de sitio?


Supermercado

Si acostumbras a ir al super a menudo y compras más o menos las mismas cosas, es probable que el paseo por el establecimiento se haya convertido en una rutina que haces sin pensar. Siempre sueles hacer la misma ruta que pasa por las 4 o 5 cosas que siempre compras, y que sabes de memoria dónde están.

Esto es un problema, desde el punto de vista del marketing, porque si el cliente siempre realiza el mismo recorrido hacia los mismos productos, no comprará artículos nuevos.

Por esa razón, cada pocos meses todos los productos más vendidos cambian completamente de ubicación. Esto obliga a los clientes a recorrer todo el recinto hasta que los encuentra, y a volver a trazar nuevas rutas mentales para llegar a ellos. Con suerte, descubrirá algún nuevo producto.

Y cuando se acostumbre a donde está cada cosa, otra vez a cambiarlo…



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