Aunque Neymar no va a dejar de ser un sueño para el Barça todo el verano, su fichaje se ha complicado a niveles casi irresolubles. Para empezar, la obligación rebajada de sueldos en el Barça, que enfrentarán este verano recorte amplio en su masa salarial que podría llegar a los 200 millones, ya deja muy tocada la operación retorno del brasileño. Pretender que un jugador que alcanza los 50 millones de euros limpios al año baje a los 20 de un plumazo no parece real salvo un gesto inesperado del brasileño. Además, el orgullo qatarí del PSG, bien conocido por el Barça desde Thiago Silva o Marquinhos hasta Neymar, pasando por Verratti, no concibe dar carta blanca al brasileño para convertirse en el hijo pródigo del Barça . Esos dos factores, más cierto rechazo en un sector concreto de la masa social por el costo de su fichaje (que significó la primera condena judicial en la historia del Barça como club), su fuga y las demandas cruzadas entre el clan Neymar y el club, pongan cuesta arriba el fichaje de un jugador absolutamente determinante que, eso sí, es petición expresa de Messi …

Pero a Neymar también le han eclipsado dos nombres que, en este momento, son los que ilusionan al barcelonismo. El primero, Lautaro Martínez (1997), ha sido un empeño del club desde hace dos temporadas. El Barça siguió el año pasado a Luka Jovic, quien vio casi una veintena de veces en directo. Gustaba por su talento para definir, pero los técnicos lo consideraban demasiado estático y, además, eran específicos de que Suárez seguiría siendo intocable este curso. Desde entonces, Lautaro se puso en la pole position de los deseados. Su progresión este año, confirmada con sus dos partidos ante el Barça en la Champions, le convirtió en el objetivo número uno. El Barça intensificó desde verano su seguimiento y todo lo que vio, incluidos esos dos partidos en la fase de grupos de campeones, le gustó. Se multiplican las informaciones que dan por hecho que el jugador criado en Racing ha dado el sí al Barça y que el Inter está dispuesto a entablar una negociación para cerrar el trato. Sin efectivo para pagar la cláusula de 111 millones de euros que libera al argentino de su contrato con el Inter en la primera semana de julio, el plan del Barça es alcanzar esos valores de mercado pagando una entrada (60 millones) y completándola con jugadores a elegir por el Inter: en la lista están Semedo, Arturo Vidal, Rafinha, Dembélé, Coutinho. A elegir.

Al contrario que con el PSG, en Italia la cultura del trueque está extendido, Traspasos que en España han sido incomprendidos como el Baggio, que pasó de Juventus a Milán e Inter, forma parte de una manera de operar. El famoso ‘mercato’. En los últimos tiempos, Juve y Barça han activado una alianza que amenaza con un multitrueque. Dos jugadores lo marcan. Sarri quiere a Arthur, que no ha terminado de triunfar aún en el Barça, que a su vez está muy interesado en el Pjanic. El club azulgrana considera un jugador de mucho más cuajo que el brasileño y maduro, perfecto para ayudar a Messi en los últimos años de su carrera. Pjanic, un viejo sueño del Barça, quiere vestir de azulgrana, y con 30 años considera que está en su estado ideal (ojo al cuentakilómetros, que comenzó joven), pero en este momento la operación, por más que han salido nombres como Semedo , Rugani, De Sciglio, Júnior o Emerson, está en manos de Arthur. Curiosamente, amigo de Neymar, eclipsado por este juego de trueques por el que el PSG no pasa y que convierte a Lautaro y Pjanic en los dos nombres de moda en el universo Barça, con Bartomeu enfrascado en su papel de vicepresidente deportivo activa componer una plantilla atractiva para su último año de mandato.



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