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Filmar una película como «Moonfall» fue un proceso difícil porque los efectos CGI se generaron simultáneamente con las tomas físicas en el set, por lo que cada detalle tuvo que planificarse cuidadosamente con anticipación. Como explicó Roland Emmerich a VFX Voice, la preparación fue bastante extensa ya que la película contenía 1.700 tomas de efectos visuales. Para lograr una cantidad tan grande de momentos animados por computadora para la película, el supervisor de efectos visuales Peter Travers trabajó en estrecha colaboración con algunas empresas con sede en Montreal, como Scanline VFX, DNEG, Framestore y Pixomondo.
Para complementar el CGI, el equipo también construyó enormes escenarios. La más grande era una plataforma de 45 pies de altura con dos tanques que contenían 3200 galones de agua. Una vez puesta en marcha, la enorme máquina creó una pared de agua para inundar el vestíbulo de un hotel.
Si bien la impresionante construcción produjo grandes efectos prácticos, las condiciones durante el rodaje de esas escenas reales fueron bastante incómodas, según John Bradley. El actor le dijo a Gizmodo que llegó al set pensando que Roland Emmerich había encontrado una manera de visualizar toda el agua necesaria para la escena a través de CG. Pero Bradley se llevó una sorpresa y dijo: «Entonces me dieron [to the set], y eran solo galones y galones de agua arrojados por una enorme rampa directamente a mi cara, una y otra vez. Me tragué una cantidad impía».
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