
Cuando Francisco Jiménez abrió su propia tienda de electrodomésticos en Puente Genil (Córdoba), apenas podía imaginar lo que vendría después.
Era el año 1945 y la mitad de España no tenía iluminación artificial, pero en el pequeño municipio pontanés la Navidad ya brillaba con luz propia. Jiménez había alumbrado su calle para las fiestas navideñas y el impacto que generó entre los vecinos fue tal que el Ayuntamiento le contrató para iluminar el pueblo entero.
Las grandes citas no tardarían en llegar y, gracias a la ubicación estratégica de Puente Genil —en pleno centro geográfico de Andalucía—, las ferias estivales de las ciudades vecinas empezaron a contar con Jiménez para decorar sus grandes avenidas.
Poco a poco, la pequeña tienda de electrodomésticos se fue convirtiendo en un emporio de la decoración lumínica hasta que, ya entrados en la década de los 60, Jiménez vio un negocio emergente en el escaparate extranjero que era la Costa del Sol. Decidió entonces cambiar la J por la X que aún mantiene. ‘Iluminaciones Ximénez’ ya se había hecho adulta.
Business Insider España se puso en contacto con ellos para conocer su curiosa historia.

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