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Desarrollan una tecnología que evita la degradación durante la carga rápida de las baterías de los coches | Tecnología

Todos sabemos que las baterías de los móviles pierden calidad según se alarga su vida. La conocida degradación de las baterías afecta de forma importante a su duración según se acumulan las recargas y llega el momento en el que se transforma en una importante molestia.

Sin embargo, en la Universidad Riverside (UCR) de California han desarrollado una tecnología para evitar este deterioro. Su método se basa en un software que analiza la temperatura de la batería mientras se carga y la detiene cuando la resistencia interna se calienta demasiado.

Este mecanismo es especialmente interesante porque no tiene un enfoque claramente dirigido a los pequeños dispositivos, sino que se centra en las baterías de los coches eléctricos y la más que necesaria autonomía que deberán mantener durante años y lustros si se quiere que sean realmente sostenibles.

Hay que recordar que en los coches eléctricos las baterías son muy contaminantes y de complicado reciclaje, lo que provoca que su sostenibilidad sea insuficiente si hay que cambiarlas cada pocos años.

Según explican en Híbridos y Eléctricos, en cargas con potencias superiores a 50 kW la alta temperatura que llegan a coger las baterías causa una importante degradación en la capacidad de almacenamiento y puede provocar pequeñas grietas o fugas. Este último aspecto podría además afectar a la seguridad de las baterías.

En la Universidad Riverside han trabajado con unas baterías de iones de litio Panasonic NCR 18650B a la hora de realizar los experimentos. Estas tienen unas características similares a las de muchos vehículos. Tras probar una carga habitual y otra con su software, a partir de los 40 ciclos de carga empezaron a comprobar llamativas diferencias: se llegaba a mantener el 80% de la carga, frente al 60% logrado mediante la recarga habitual.


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Sin embargo, desde los 60 ciclos de carga fue cuando se comprobó la otra gran diferencia. Las grietas que aparecían en las baterías y que podían afectar a la seguridad por el riesgo de incendio no se veían mediante la recarga con control de temperatura.

En todo caso, habrá que ver si esta investigación llega a buen puerto y ayuda a mejorar la vida útil de las baterías que serán esenciales en el ineludible camino hacia la electrificación de todos los vehículos en el futuro.



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