Pasar de tener a los empleados en la oficina en sus casas, lejos de las miradas de sus jefes, supone para algunas empresas una pérdida de control. Con el confinamiento, muchas compañías se han visto obligadas a dejar que sus empleados teletrabajen y para controlar que son productivos, han decidido recurrir a programas de vigilancia telemática .

Estos programas, que podría decirse que rozan la invasión de la privacidad, ya existen desde hace años. Lo que ocurrió es que el teletrabajo no había sido tan popular hasta ahora, donde las empresas como Hubstaff han visto aumentar rápidamente sus clientes en estos últimos meses. ¿Sus servicios? Ofrecer un seguimiento en profundidad de los movimientos de los empleados a cada segundo .

Tal y como se explica en su página web, Hubstaff realiza un estudio detallado de todo lo que hace al empleado en un día . Resumen y gráficas con el tiempo que ha pasado trabajando; análisis de la productividad de cada día; capturas de pantalla y registro de todas las webs y aplicaciones que usa y cuánto tiempo pasa en cada una de ellas, entre otros.


Trabajar desde casa es una buena medida de conciliación laboral, pero también puede convertirse en un suplicio si no conoce las herramientas adecuadas.

Dave Nevogt fundador y director ejecutivo de Hubstaff, ha explicado en una entrevista concedida a The New York Times que su programa no invade la privacidad, ni se trata de un sistema de espionaje porque los empleados saben que están siendo vigilados. Añade que desde el mes de marzo sus usuarios se han triplicado .

Su sistema pretende controlar que los empleados dediquen sus horas de trabajo a las tareas que tienen asignadas y no se distraigan con otras cosas. El jefe puede ver incluso si pides comida para llevar ese día y cuánto tiempo ha dedicado a hacer el pedido. Es más, el programa incluye seguimiento por GPS pensado para los vendedores y demás empleados cuyo trabajo depende de hacer rutas, controlando el lugar y el tiempo que pasan en cada destino.

En The New York Times han realizado una prueba de esta herramienta donde se refleja que el sistema envía el resumen de actividad de cada día tanto al jefe como al empleado. Sin embargo, el análisis de productividad no es del todo preciso pues cuenta el tiempo que pasamos escribiendo, pero no las horas que pasamos contestando correos electrónicos, documentos de documentación o realizando videollamadas, aunque sí el registro.

Del responsable dependiente ser comprensivo y valorar que el trabajo del empleado es el adecuado con todas las pruebas. Además de contar con la delicadeza suficiente para obviar los datos e imágenes que pueden violar la intimidad de la persona vigilada un correo personal, una llamada familiar, incluso datos bancarios. Pero, ¿quién vigila al vigilante?

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