El fin del marciano explicado

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Alerta de spoiler Watney hace sobrevivir a los acontecimientos de la película. Pero el hecho de que Watney sobreviva es menos importante que por qué sobrevive: su creatividad, así como la creatividad de todos los que intentan llevarlo a casa.

Cuando Watney está atrapado en Marte, parece desesperado. Su único refugio es una instalación en descomposición que no está destinada a un uso prolongado. No tiene suministros de alimentos, ni forma de comunicarse con la Tierra, ni medios de transporte que puedan romper la atmósfera del planeta. Sin embargo, a medida que avanza la película, el público descubre que Watney realmente tiene todo lo que necesita: los desechos de los astronautas almacenados se convierten en fertilizante de papa, y un viejo rover de Marte de una misión anterior se convierte en una forma de transmitir mensajes a casa. Con un poco de creatividad, comienza a utilizar todos estos recursos como un medio para ayudarlo a regresar a la Tierra.

Pero Watney no es la única persona con ingenio. Después de ponerse en contacto con su estado en Marte, muchos empleados de la NASA y excompañeros de tripulación en el Hermes todos trabajan juntos para descubrir cómo llevarlo a casa. E incluso después de la Hermes la nave gira para capturar a Watney, a pesar de no tener suficiente combustible, el ingeniero de la NASA (Donald Glover) descubre cómo usar la gravedad de la Tierra para traerla de regreso a Marte. Finalmente, Watney y sus devotos miembros de la tripulación regresaron sanos y salvos a la Tierra.

El marciano tiene lugar en un mundo (o mejor dicho, mundos) más avanzado que el nuestro. Por el momento, solo podemos enviar robots a Marte, y las misiones pilotadas por humanos están en al menos una década. Pero cuando Watney está atrapado a millones de millas de su casa, no es la tecnología futurista lo que lo salva, es la vieja creatividad humana. Es posible que todavía no podamos ir a Marte, pero como demuestra la película, tenemos la herramienta más importante de todas: nuestro ingenio. ¿Quién sabe adónde nos llevará?

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