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Mariche (Jessie Buckley) tiene una de las posiciones más interesantes de cualquiera de las mujeres a lo largo de la película. Ella entra en el debate prefiriendo una tercera opción: quedarse en la colonia mientras trabaja para perdonar a los hombres y ser perdonada a cambio. Al principio, está convencida de que esta podría ser la única forma de preservar su entrada al cielo, dado lo que los hombres de la colonia le han enseñado toda su vida. Sin embargo, más adelante en la película, otros factores sobre la vida de Mariche se vuelven más claros.
El esposo de Mariche, Klaus, es uno de los hombres más poderosos de la colonia y ha abusado de Mariche y su hija, Autje (Kate Hallett), a lo largo de los años. Cuando las otras mujeres la instan a contraatacar, Mariche señala que el sistema en el que ha vivido, un sistema en el que su propia madre a menudo la instaba a ignorar el abuso, la ha dejado sin muchas opciones, que es lo que finalmente la dirige hacia tratando de permanecer en la colonia.
Al darse cuenta de esto, Mariche finalmente acepta irse con el resto de las mujeres, llevándose a sus hijos con ella y dejando atrás a su esposo abusivo. Está claro que, de todas las mujeres que se van, ella podría ser la más afectada por el cambio, y es interesante reflexionar sobre cómo ese cambio afectará su vida a largo plazo.
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