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Estas orugas que se alimentan de plástico podrían ser un gran aliado para ayudar a salvar el planeta | Life

El plástico es uno de los materiales que más contamina nuestro planeta y la lucha de muchas organizaciones por hacerlo desaparecer no cesa. Parece que la naturaleza también quiere colaborar para desechar cuanto antes este material de nuestro planeta, y se ha descubierto que unas pequeñas orugas pueden hacerlo desaparecer.

Los investigadores de este estudio, han descubierto que existen unas orugas que pueden alimentarse única y exclusivamente de este material tan difícil de reciclar, gracias a unas bacterias de su intestino, capaces de degradar el plástico. No se trata de cualquier oruga, sino de larvas de polilla de cera.

Son muchos los expertos que buscan nuevos métodos para eliminar y alargar la vida útil de este material sin que pierda calidad. Ahora estamos ante una nueva forma de eliminarlo: estas larvas pueden digerirlo y llegar a ser su único alimento durante todo un año.


Científicos chinos y americanos de la Universidad Washington State han desarrollado un método para convertir desechos de plástico en combustible para aviones.

En la guerra para acabar con el plástico todo vale, aunque acabar con este material no es tarea sencilla. De ahí que encontrar métodos como este sea una gran noticia para los científicos. Pero, ¿cómo es posible que estos seres vivos puedan comerlo? Tienen una dieta similar:

Las polillas de cera depositan sus huevos en grietas y hendiduras de colmenas, de modo que sus larvas se alimentan de cera, propóleo y miel. La estructura de la cadena de hidrocarburo de la cera que comen es similar a la del polietileno, uno de los plásticos más comunes y difíciles de descomponer, que genera una producción de 80 millones de toneladas anuales.


La contaminación en el mar no es un tema nuevo. Pero ahora se ha confirmado con evidencias científicas que también está provocando enfermedades en las plantas, estos animales coloniales que habitan los fondos marinos.

De acuerdo con los autores de la investigación, no es el único plástico que pueden comer. La presencia de unas bacterias de su intestino es la que las hace capaz de degradarlo: 60 larvas pueden eliminar 30 centímetros cuadrados de polietileno en menos de una semana.

Sin duda pueden ser un gran aliado para acabar con el exceso de basura que se acumula en nuestros mares y que crea islas del tamaño de Francia. Pero no pueden ser el único remedio, es necesario cambiar nuestros hábitos y frenar estos residuos que están acabando con el medio ambiente.



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