Explicación del fin de la identidad Bourne

[ad_1]

Al final de La identidad Bourne, Bourne se enfrenta al hombre detrás de su búsqueda, el ex director de Treadstone Alexander Conklin (Chris Cooper), quien lo empuja a recordar su pasado y regresar al redil. Bourne se niega, pero tampoco mata a Conklin. Él renuncia, advierte a Conklin que no lo siga y huye. En cambio, Conklin es asesinado por Manheim (Russell Levy), uno de los asesinos que activó para perseguir a Bourne, quien ahora actúa bajo las órdenes del jefe de Conklin, el subdirector de la CIA Ward Abbott (Brian Cox).

Entonces Conklin cede el paso a Abbott y Treadstone cede el paso a su sucesor, el programa de entrenamiento clandestino Blackbriar, como sugiere Abbott en un informe de supervisión al final de la película. Bourne se ha convertido en enemigo no de un hombre sino de todo un sistema, que siempre podrá reabastecerse de combustible con otro burócrata paranoico preocupado por el daño que podría hacer un Jason Bourne descontrolado. El sistema continuará persiguiendo a su antiguo agente para proteger sus intereses. Bourne hasta ahora solo ha arañado la superficie.

Pero esta es una historia para las secuelas. En los últimos momentos de La identidad de Bourne, el héroe obtiene al menos un final feliz temporal. Su interés amoroso sigue a Marie (Franka Potente), donde trabaja en un café turístico en la isla griega de Mykonos, y su reencuentro cierra la película.

[ad_2]

Comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *