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E l ERTE del Barcelona y todos los entresijos de la negociación con los jugadores de Quique Setin para que aceptasen la rebaja salarial no ha hecho ms que confirmar algo que ya estaba claro: el divorcio entre el vestuario y la directiva culs. No es que haya tensiones o se hayan dado un tiempo, es que la relación parece ya totalmente rota. No hay mediador o terapia que los de una nueva, porque los jugadores ya no confan en sus líderes. No aceptan sus explicaciones, por los constantes y reiterados ataques que consideran han recibido. No les creen. Y marcan distancia. La Directiva también acumula acumulaciones sobre los jugadores, una de ellas es su demora en su O.K. al ERTE, que ha llegado a ser despreciado por sus comparadores de otras secciones.
sino que, adems, evidencia la inmensa distancia existente. “No deja de sorprendernos que desde dentro del club había quien tratara de ponernos bajo la lupa e intenta sumarnos presin para hacer algo que nosotros siempre tuvimos claro que haramos. De hecho, si el acuerdo se ha demorado unos das es simplemente porque estuvimos buscando una “Fórmula para ayudar al club y tambin a sus trabajadores en estos momentos tan difíciles”, escribieron los futbolistas en el comunicado.
El mensaje no puede ser ms demoledor. Estn indignados porque consideraron que una vez ms, como ya hicieron en la miseria de Valverde han sido utilizados. El vestuario ha vuelto a alzar la voz. Josep Maria Bartomeu está sellado, y lo sabe. La Directiva también tiene quejas del vestuario. Lo que le queda de mandato al presidente cul ser muy complicado.
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