El pequeño que sólo tenía cinco meses de edad, fue raptado en mayo de 1999, en la ciudad Shenzhen de la provincia de Guangdong en China.
La madre del desaparecido, Wang Hua y su esposo buscaron a su hijo por todo el país durante años y no se rendían, Wang siempre llevaba con ella una foto del niño de cinco años, para preguntar a quien sea si “sabía algo de él”.

Los secuestradores vendieron el bebé a otra pareja con el apellido Zhou, por alrededor de $1,450 dólares, obviamente sin revelar la procedencia del menor.
Y recientemente gracias a un sistema inteligente de reconocimiento facial, logró relacionar la fotografía del menor, combinada con la de sus padres a un estudiante universitario de 20 años de edad, que causalmente vivía a pocos kilómetros de donde ocurrió el secuestro.
Tras dialogar con Zhou de 20 años, se realizó una prueba de ADN para comparar a su hijo con sus padres biológicos.
A lo que el universitario declaró que se siente ”muy emocionado” por el reencuentro, y “confundido en su interior” pues los padres que lo adoptaron no son sus verdaderos padres biológicos.
La Policía local no ha revelado el software específico que utilizó para tal hazaña.

La foto ha sido pixeleada, por que el caso de secuestro del joven aún sigue en pie
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