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Hay una ironía agridulce en el hecho de que la próxima secuela de «Soy leyenda» se ejecuta en un final alternativo al teatral, adaptado de un libro que terminó de manera muy diferente a la película que obtuvimos. No es por adentrarnos demasiado en los spoilers, pero si pensabas que el final de la lucha original de Will Smith por sobrevivir era sombrío, deberías darle una oportunidad al libro de Matheson.
¿La otra ironía? El título completo del libro, «Soy leyenda», solo tiene sentido si el final del libro se deja intacto. El final es el punto del libro. Y, sin embargo, adaptación tras adaptación se niega a darle al último hombre en la Tierra el final cruel e impactante que hizo Matheson, hace tantas décadas.
Desde ahora hasta 2007, hemos experimentado innumerables películas y programas de televisión apocalípticos, desde «The Road» hasta «The Walking Dead» y «The Last of Us», donde se nos muestra que el verdadero horror no se encuentra en lo externo. monstruos, sino en el vacío inherente de la vida después del fin del mundo. El público ha adoptado ese enfoque, y «I Am Legend» de Matheson, como padrino de este género, merece una adaptación fiel en la que estos mismos temas se expongan y examinen por completo. Michael B. Jordan es un actor con el gran talento para llevar al público a través de una actuación solista deprimente y emotiva como la que requiere el libro de Matheson. Elegir a Smith como el villano principal, mientras tanto, honraría la película de 2007 sin recauchutar terreno.
Con todo eso en mente, ha llegado el momento de que la pesadilla apocalíptica original de 1954 finalmente llegue a los cines en el siglo XXI, con las verrugas intactas.
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