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La UE se arma contra la obsolescencia programada con un nuevo proyecto de reciclaje y reparación | Industria

La mayoría de productos tecnológicos podrían seguir usándose mucho más tiempo del que los conservamos. Tanto los fabricantes como los consumidores contribuyen a la conocida como obsolescencia programada de estos productos desechándolos antes de los necesario y cambiandolos por uno modelo nuevo. 

Esto tiene consecuencias extremas para el medio ambiente, que debe soportar las montañas de basura que producimos cada año. Para contrarrestar este efecto y fomentar un mercado más sostenible, la Unión Europea ha anunciado un nuevo plan de medidas con las que fomentar la reutilización y reparación de los productos. 

Este nuevo proyecto forma parte del plan de acción de Economía Circular presentado hoy, miércoles 11 de marzo por la Comisión Europea y que se engloba dentro del Pacto Verde Europeo. Su principal objetivo es alargar la vida útil de los dispositivos. 


Las baterías de litio son uno de los elementos más importantes para numerosos dispositivos. Ahora, la industria se enfrenta a un problema, el del reciclaje de las baterías de los vehículos eléctricos.

El nuevo plan de acción tiene como objetivo hacer que nuestra economía sea apta para un futuro verde, fortalecer nuestra competitividad al tiempo que protege el medio ambiente y otorga nuevos derechos a los consumidores” afirman desde el Ejecutivo comunitario. 

El principal foco de responsabilidad recaerá sobre los fabricantes que deberán producir dispositivos y electrodomésticos más sostenibles, e informar mejor a los consumidores sobre las posibilidades de reparación del producto en caso de avería. 

Además de fomentar que la reparación de los productos sea una alternativa más atractiva y sencilla, frente a la comodidad de comprar otro modelo más nuevo, la UE quiere también mejorar el reciclaje de los materiales. Una vez que se haya alargado la vida de los productos lo máximo posibles, sus piezas y materiales tendrán que tratarse de manera que puedan reutilizarse o contaminen lo menos posible. 

Bruselas quiere evitar los residuos y transformarlos “en recursos secundarios de alta calidad que se beneficien de un mercado que funcione bien para las materias primas secundarias” han indicado.

Estas medidas se aplicarán tanto para los electrodomésticos, productos electrónicos como los móviles u ordenadores, así como baterías de los coches, el embalaje de nuevos productos, impresoras e, incluso, textiles. Aunque principalmente hablamos de productos tecnológicos, en realidad, se puede aplicar a una gran variedad de sectores comerciales, que ahora tendrán que adaptarse a estas nuevas medidas europeas.



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