
Los seres humanos llevamos toda la historia creyendo que ya lo sabemos todo, pero la naturaleza sigue demostrando que en realidad no tenemos ni idea del universo en el que vivimos. Como si volviéramos a la Edad Media y el dilema sobre la forma de la Tierra, ahora surge la duda de qué forma tiene la Vía Láctea.
Hasta ahora nuestra galaxia siempre se ha representado como un disco plano por el que se distribuyen cientos de estrellas, astros, planetas y sistemas. Su vista desde la Tierra es uno de los espectáculos más maravillosos que nos ofrece la naturaleza, pero dos estudios concluyen que estaríamos equivocados con esa forma plana con la que la representamos.
Un equipo de la Universidad de Varsovia en Polonia ha creado un nuevo mapa tridimensional midiendo las distancias entre las estrellas llamadas variables cefeidas como si fueran marcadores. El resultado ha sido una nueva Vía Láctea deforme y retorcida, muy distinta al disco que conocemos.
El secreto de la formación del sistema solar estaría en este diminuto objeto
Este tipo de estrellas son jóvenes y muy brillantes, entre 100 y 10.000 veces más luminosas que el Sol. Gracias a ello, los científicos pueden verlas y estudiarlas aunque estén a grandes distancias, incluso entre el polvo y las nubes interestelares.
El equipo estudió más de 2.000 variables cefeidas por toda la Vía Láctea. Otra característica que las distingue del resto es que son capaces de variar de temperatura y de diámetro para producir cambios de brillo en periodos regulares. Una característica que las ha convertido en un elemento clave para medir distancias dentro de las galaxias.
Estas estrellas se usaron tanto en la investigación más reciente como en el informe publicado en febrero que ya advertía de esa posibilidad de vivir en una Vía Láctea curva. Los últimos datos publicados en la revista Science detallan con más precisión lo que ya apuntaban los estudios anteriores.
En realidad, ya se sabía que la Vía Láctea es una galaxia espiral, y no es inusual que las galaxias como la nuestra se curven un poco alrededor de los bordes. Lo que es novedoso es la idea que sugiere que la deformación de la Vía Láctea incluye las estrellas jóvenes.
El nivel de curvatura aún está por detallar y según se vayan teniendo más datos veremos con más realismo cómo es la Vía Láctea en realidad, pero por ahora apunta a que tendría forma de S, con un disco interno más plano y los extremos retorcidos.
Es un trabajo de años de observación, se trata de crear un mapa en 3D de una galaxia gigante de al menos 150.000 años luz de diámetro y que alberga hasta 400 mil millones de estrellas y 100 mil millones de planetas, es decir, estamos ante una obra titánica que cambiará nuestra percepción del universo que nos rodea.

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