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Es fácil especular que Gosling aprendió una lección de «The Notebook», o al menos se puso mejor en contacto con su propio gusto, mientras seguía la saga del cortador de galletas con una serie casi ininterrumpida de queridos indie y actuaciones estelares. El más destacado entre ellos es «Half Nelson», no solo porque le valió a Gosling su primera nominación a Mejor Actor en los Premios de la Academia, sino porque le dio todo a la película y cada pieza de producción se lo devolvió.
El guión de «Half Nelson» es un logro en la narración de historias, aunque solo sea por lo poco que predica, juzga o trata de vender ejemplos contrastantes torpes. Sus personajes son todos profundamente defectuosos, especialmente Dan Dunne de Gosling, un profesor adicto a las drogas que se revela a sí mismo como un perdedor en todos los sentidos de la palabra. Pero «Half Nelson» no juzga a Dunne, sino que revela el contexto social que comete esos errores, aunque no del todo entrañable, al menos explicable.
Es un excelente maestro al servicio de una comunidad desfavorecida, pero también fuma crack durante el horario escolar. Se preocupa por sus alumnos, especialmente por el joven Drey con problemas, más que cualquiera de sus compañeros, pero al mismo tiempo, rompe casi todos los estándares morales y éticos en su papel como maestro. Al final, «Half Nelson» es un estudio de personajes imparcial y sin pretensiones, y Gosling se dio cuenta de todo el potencial del guión.
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