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La relación entre Snape y Dolores Umbridge ha sido una delicia cómica desde el principio. Los dos se opusieron en todos los niveles. Snape era un héroe desinteresado que desempeñaba el papel de un sirviente oscuro y Umbridge era una bruja malvada que desempeñaba el papel de una cuidadora amable y burbujeante. Finalmente, Umbridge fue nombrada Profesora de Defensa Contra las Artes Oscuras en su primer año en Hogwarts, un puesto que Snape había buscado durante años. Cuando los dos interactuaban, las chispas estaban destinadas a volar, pero dadas las posiciones precarias a las que Snape se había visto obligado, tenía que mantener oculta su molestia. Uno de sus mejores momentos llega cuando Umbridge asa a Snape frente a sus alumnos, preguntando retóricamente:
«Aplicaste para el puesto de Defensa Contra las Artes Oscuras, ¿es correcto?» Snape responde: «Sí».
Umbridge continúa: «¿Pero no tuviste éxito?» Snape luego fuerza un siempre sarcástico «Obviamente…»
Esta escena funciona en múltiples niveles. Por un lado, como es el caso antes de que los espectadores supieran el alcance total del heroísmo de Snape, es catártico ver a la manta mojada de mal genio haciendo bien sus postres. Además, no hay muchos actores nacidos para ofrecer tanto sarcasmo como lo fue Alan Rickman, ni hay personajes creados para ello como Snape.
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