Los 12 momentos más trippy de Scrooge: A Christmas Carol clasificados

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El pasado es inmutable, pero nuestras visitas a él no lo son. Nuestros recuerdos son efímeros y maleables. Se ven a través de la luz difusa de la experiencia y la perspectiva y, a menudo, están moldeados por las narrativas que les atribuimos. ¿Por qué no representar al Fantasma de las Navidades Pasadas como una vela viva, que se derrite, que cambia de forma y que ilumina? Ninguna otra adaptación de «A Christmas Carol» ha sido tan ingeniosa y al mismo tiempo tan directa con una metáfora visual tan perfecta.

El pasado de Olivia Colman es una vela que cambia de forma para conferir información, evocar un recuerdo e incluso burlarse de viejos ogros gruñones como Scrooge, y cada momento de su actuación es una delicia excepcional. Es curiosa, ingenua, astuta, vanidosa, mandona e hilarante. También es la proveedora de viejos adagios trillados que, partiendo de una representación física del pasado, se convierten en ingeniosas agudezas. «El pasado puede doler», dice, después de abofetear a Scrooge en la cara. «No puedes escapar de tu pasado», se ríe, mientras la puerta que sale de una habitación se convierte en un portal hacia ella.

Entonces, cuando Scrooge ha visto todo lo que Pasado puede mostrarle, se derrite. Ella lo deja con la lección final: «No puedes cambiar el pasado, pero puedes aprender de él». Ella le ruega que recuerde el pasado mientras su cera sale volando. Ella desaparece, pero sus recuerdos permanecen con él.

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