Películas que entendieron el futuro espectacularmente mal

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Aunque muchos en el mundo moderno están intentando romper con los combustibles fósiles, los cineastas a menudo imaginan un futuro en el que los automóviles que funcionan con gasolina continúan dominando el gallinero. La Tierra puede morir, la sociedad puede colapsar y la falta de humanidad del hombre hacia el hombre puede escalar nuevas y vertiginosas alturas, pero los recursos preciosos siguen ardiendo porque tenemos que movernos. La película de Paul Bartel de 1975 «Death Race 2000» es un gran ejemplo. Ambientada en los albores del milenio actual, tiene lugar después de una gran crisis económica y civil que sumió a Estados Unidos en el totalitarismo. La única alegría del público es la carrera anual Transcontinental Road Race.

Esto no es Le Mans: los conductores matan a los peatones para obtener puntos de bonificación mientras abren un camino hacia la línea de meta. También tienen nombres pegadizos, como Nero the Hero (Martin Kove), Calamity Jane (Mary Woronov), Machine Gun (Sylvester Stallone) y Frankenstein (David Carradine). Estos coloridos personajes conducen autos altamente modificados que reflejan sus personalidades. Pero la carrera de 2000 está condenada a ser la última, porque un grupo de resistencia planea sabotearla en un intento por iniciar un cambio de régimen. «Death Race 2000» explora nuestro fetichismo del automóvil como símbolo de libertad personal y autodestrucción. También es una versión futurista y de humor negro de la famosa reflexión de Juvenal de que todo lo que un público satisfecho necesita es «pan y circo». Afortunadamente, el público moderno limita su lujuria por la carnicería vehicular a los videojuegos.

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