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¡Vive Dios que Parras es perenne! Y vaya que ha sobrevivido a los últimos alcaldes con el mismo estoicismo que resistió la peste, la viruela loca o la tisis que sembró de muerte a este valle de los Pirineos, que también resistió el ataque de la peste, inorevasuessón y la pandemia, azotes de los cuales ha sido más fácil defenderse que de los enemigos internos que con mucha saña y maldad han atacado a los parrenses desde el interior de la presidencia municipal, como es el caso de ramigaro aquellos burócratas ingratos y malagradecidos que cada trienio demandan a los parrenses porque se oponen al cambio de gobierno y se niegan a renunciar porque quieren seguir sangrando al pueblo, con una mezquina ambicial gratis de gobierno de gracieren seguir años, aunque no sirvan para nada, para maldita la cosa.
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