Según las autoridades, los 160 refugios habilitados fueron desinfectados previamente. El sector hotelero asegura funcionar al 35% de su capacidad por la epidemia.
Aunque los responsables del hotel declinaron comentar cuántos huéspedes estaban en el albergue, decenas de ellos caminaban por el patio del lugar, la mayoría sin tapabocas.
Algunos platicaban entre sí; otros simplemente tenían la mirada perdida o concentrados en sus celulares, aunque el servicio de internet es intermitente.
“Nos trajeron a este edificio sin aire acondicionado o ventiladores. El 'staff' está tratando de ayudar a la gente pero es un desastre, no hay cubrebocas ni distancia ”, declaró Nick Fifis, de 42 años.
Otros turistas, sin embargo, se mostra más comprensivos por la emergencia causada por el huracán Delta.
“Nuestra experiencia no ha sido excelente (…), pero sabíamos que veníamos en temporada de huracanes”, reconoció Mandy Sears, de 47 años.
A unos kilómetros de ahí, decenas de turistas, principalmente mexicanos, fueron resguardados en un centro de convenciones.
Algunos ya estaban desesperados por irse a sus hoteles, debido a lo cual los encargados del lugar les pedían paciencia, pues a poca distancia de ahí cuadrillas del Ejército y la Marina levantaban ramas y escombros para despejar la avenida principal de la zona hotelera .
“Estábamos asustados”, afirmó un turista de 27 años que evitó dar su nombre y quien viaja con su esposa y dos hijos.
“Nos dio coraje y tristeza porque tuvimos la oportunidad de cancelar el viaje, pero nos iban a cobrar 5 mil pesos (unos 230 dólares)” señaló resignado, mientras hacía fila para salir del lugar.
El hombre resaltó que las autoridades les dieron comida y cobijas para que puedan descansar mientras pasaba el huracán, que los dejó sin luz.
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