–El próximo 2 de julio se mantienen dos años de que el presidente ganara la elección presidencial y haciendo un balance desde el sector empresarial, ¿cómo ha sido la relación empresarios-gobierno?
–Ha sido muy mala ya veces muy altamente conflicto de la relación. Es evidente que hoy está en su peor momento. La comunicación del Presidente con las organizaciones del sector privado está rota por completo y hay un clima de estigmatización por parte del Presidente hacia las organizaciones empresariales, de tal manera que se ha vuelto cada vez más complicada. Sí se mantiene la comunicación con las áreas sustanciales de su Gobierno, tal vez con las que peor comunicación se tiene con las entidades del sector energético porque tam bién las medidas han sido las más dañinas. Con algunas personas de su Gabinete inmediato, como es el caso de su Jefe de Asesores, Lázaro Cárdenas, su vocero jurídico, Julio Scherer y el jefe de la Oficina de Presidencia, Alfonso Romo Garza, la relación es fluida, cotidiana, cordial, pero al fin de cuentas las decisiones las toma el presidente.
–Cuando López Obrador ganó la Presidencia de México, ¿qué esperaban de él como gobernante ?, ¿cómo veían ustedes que tendrían la relación?
–La alcalde parte de los empresarios esperábamos que no ganara, para decirlo con toda claridad, porque teníamos claros antecedentes de cuál era su visión con el sector privado y desde que fue candidato mandó mensajes de poca cordialidad. Desde entonces, esto es algo que yo lo digo en primera persona, primero nos encontramos apostados por la democracia y una vez que fue el candidato triunfante dijimos 'borrón y cuenta nueva' para tratar de iniciar una relación como un presidente electo y constitucional.
Como Coparmex buscamos cada acción de Gobierno que juzgamos y acompañamos o rechazamos por sus propios méritos. Es decir, cuando encontramos que hay temas que tienen que apoyar y acompañar lo que hemos hecho sin escatimar nada, y también cuando hemos visto que son propuestas contrarias al país lo hemos señalado. Obviamente lo que esperaríamos es tener muchos más temas en qué coincidir y acompañar y que las diferencias fueron más en los cómos no es los qués. No aspiramos a mantener un pensamiento monolítico o una visión diferente, pero sí a una convivencia propia de la democracia en donde el gobernante sabe que le conviene y que necesita el acompañamiento de todos los actores sociales como el sector privado, que moviliza el 80 por ciento de la economía del país y el principal creador de empleos.
–¿A qué se debe esta resistencia de los empresarios con la clase empresarial?
–Me parece que hay poco nivel de entendimiento sobre la importancia que tiene la contribución del sector privado, el presidente no comprende que todo lo que hace el gobierno al final de cuentas, o al menos la gran mayoría, tiene que ver con los impuestos que causan la gran mayoría de los particulares.
También creo que (el Presidente) tiene una filosofía antiempresarial, el Presidente recurrentemente degradado el papel de las organizaciones empresariales, de las grandes empresas, los confunde con actores p olíticos, y tal vez la marca más distintiva de este Gobierno es este autoritarismo 360, la falta de capacidad para procesar la crítica, y como el sector privado es el que puede clarificar sus posiciones cuando son diseños, porque esto nos ha generado el enojo presidencial.
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