“A 25 años del atentado a la Amia no tenemos justicia ni detenidos”

Daniela Cortés

Por Daniela Cortés Corresponsalía Buenos Aires

El Centro Simón Wiesenthal   es una organización no gubernamental fundada en 1977 que  lucha por terminar con todas las formas de antisemitismo del mundo.  Actualmente tiene sedes en Estados Unidos, Canadá, Francia, Israel y Argentina. 

La oficina local del Centro Simón Wiesenthal está ubicada en el barrio porteño de Palermo y allí estuvo El Territorio para dialogar con el doctor Ariel Gelblung, que además de ser sobrino del periodista Samuel ‘Chiche’ Gelblung, se desempeña como director de este organismo para América Latina. 

El pasado 18 de julio se cumplieron 25 años del atentado terrorista contra la Asociación Mutual Israelita Argentina (Amia) en el que murieron 85 personas y más de 300 resultaron heridas. 

Para Gelblung, la palabra que mejor describe lo que sienten los familiares de las víctimas de esa matanza es decepción. “Sólo lo argentinos que estamos acostumbrados a una Justicia ineficiente y tardía podemos soportar que a 25 años de aquella masacre no haya ningún responsable detenido y, aún peor, que estos estén gozando de privilegios en distintas partes del mundo”. 

¿Cómo describe lo que sienten los familiares de las víctimas?  

Luego de 25 años seguimos reclamando justicia como el primer día y ese sentimiento perdura y se hace más firme a medida que pasa el tiempo. A pesar de las cinco causas judiciales que se realizaron, y algunas continúan en curso en la Justicia argentina, todavía  no hay ningún responsable preso por ese brutal atentado. Y lo más grave es que se sabe que están protegidos en Irán con apoyo de distintas organizaciones criminales  del mundo. 

¿Cuáles son las cinco causas judiciales abiertas por este atentado terrorista y en qué estado se encuentran? 

La primera es la causa original que se sustanció entre el 2001 y el 2004 y que reveló un amplio encubrimiento de la Justicia argentina junto a los servicios de inteligencia pero que terminó sin detener a los verdaderos responsables, que son los cinco prófugos sobre los cuales hay alertas rojas de búsqueda mundial. Y a pesar de esto, uno de ellos estuvo en el Mundial de Rusia y cuando se pidió su detención huyó a China. Porque su impunidad está asegurada con la protección de Estados y organizaciones cómplices. 

La segunda causa es la que investigó el encubrimiento que tuvo su sentencia hace poco, el pasado 28 de febrero, cuyo resultado fue absolutamente decepcionante para nosotros y que se encuentra apelada ante la Cámara Federal. 

La tercera causa es el memorándum con Irán, que es una especie de segundo encubrimiento. 

La cuarta causa es la que investiga la muerte del fiscal Alberto Nisman, que investigaba el atentado, y  la quinta causa es el nuevo juicio a Carlos Telleldín, quien acondicionó y entregó la camioneta Traffic que explotó en la Amia.

 En síntesis, un nudo de causas judiciales que aun no se lograron desentrañar.

Hay evidencia suficiente en la Justicia argentina para entender que Hezbollah estuvo detrás del atentado a la Amia. ¿También hay evidencia de la presencia de representantes de este grupo en la zona de la Triple Frontera?

Sí. Es necesario explicar que el Hezbollah no es un partido político de Líbano. Sino una organización criminal que se fue extendiendo desde Irán a todo el mundo y que tiene fuerte presencia en la zona de la Triple Frontera. Estos miembros del Hezbollah viven en Foz de Iguazú y tienen sus bases comerciales en Ciudad del Este con actividades relacionadas al lavado de dinero y el contrabando. 

Y sabemos que circulan con absoluta libertad en toda la Triple Frontera. Muchos ya son nacidos en esa parte del mundo, pueden ser de nacionalidad argentina, paraguaya o brasileña con adhesión política e ideológica al Hezbollah.  

En Latinoamérica también hacen base en Venezuela, concretamente en Isla Margarita. El régimen de Maduro otorgó 150 pasaportes venezolanos a miembros del Hezbollah que les permitió circular con libertad por cualquier país del Mercosur.

Si es tan evidente esa actividad ilícita, ¿por qué los gobiernos de los tres países con jurisdicción en la Triple Frontera no lo combaten? 

 Porque nunca hubo decisión política compartida entre los tres países para acabar con esa actividad ilegal, que mueve fortunas y que sirve para financiar otras actividades criminales en distintas partes del mundo. Recién en esta última época hay algunas acciones consensuadas entre los tres países que, por ejemplo, permitieron desbaratar al clan Barakat. En septiembre del año pasado se logró en un operativo conjunto entre los tres países la detención en Foz de Iguazú de Assad Ahmad Barakat, uno de los miembros del Hezbollah más buscado en América Latina.    

En ese contexto, ¿cuál es la mirada del Centro Simón Wiesenthal hacia la ciudad de Puerto Iguazú?

Sin desmerecer la actividad económica de Puerto Iguazú, entendemos que está ubicada frente a un monstruo de la envergadura económica  como Ciudad del Este, que no tiene competencia. Pero si puede ser parte del tránsito de mercadería y personas o también un eventual refugio. Y hasta ahora toda la evidencia indica que personas relacionadas con el atentado a la sede de la Amia han ingresado al país por Puerto Iguazú. 

Volviendo sobre la causa original por el atentado y sobre los cinco prófugos iraníes, identificados con nombre y apellido, ¿qué posibilidades hay hoy de que sean juzgados por la Justicia argentina? 

Acá hay una cuestión técnica de la Justicia argentina, que no puede juzgar en ausencia a ningún imputado. Es decir, necesita que esos cinco individuos sean detenidos y traídos al banquillo de los acusados en nuestro país para poder juzgarlo. Para salvar esta cuestión se presentó en la Cámara de Diputados un proyecto de ley de juicio en ausencia. 

Ponemos mucha atención en este tema porque sabemos que es una herramienta judicial que sirvió en muchos países para resolver cuestiones judiciales. Pero no queremos que el proyecto local sea un traje a medida para la causa Amia, sino una ley que ayude en este tipo de situaciones injustas en la que los delincuentes se profugan.

 Queremos que tengan su debido proceso de defensa como todo ser humano lo merece, pero también asegurar que si después de este proceso se llega a capturar a esas personas, se pueda revisar la causa.

¿Para evitar que se enfrente el principio jurídico de que una misma persona no puede ser juzgado dos veces por el mismo delito?

Claro. Por eso nosotros pedimos que el proyecto de ley tenga prevista la revisión de la sentencia si se logra capturar a los imputados. No queremos que sea una iniciativa que sólo sirva para decir: cerramos la causa Amia y listo.    

¿Cómo califica el grado de compromiso del gobierno de Mauricio Macri con la resolución de la causa Amia?

Hubo reducción de personal en la Unidad Fiscal de Investigación (UFI) Amia que se achicó en su estructura y trabajo. Esto sin dudas es un paso atrás en la búsqueda de justicia. Pero también se acaba de lograr algo muy positivo que es que el Estado argentino declare a Hezbollah como grupo terrorista. Lo hizo a través de un decreto firmado por el presidente Macri. Lo ideal hubiese sido una ley del Parlamento argentino. Pero es un primer avance en este sentido.

Además de reclamar en la Justicia local, ¿qué otra forma de reclamo realiza el Centro Simón Wiesenthal? 

Permanentemente tratamos de explicar en todo el mundo la gravedad de este atentado ocurrido en nuestro país. El año pasado, por ejemplo, pudimos exponer en la Cámara de los Lores, que es la cámara alta del Parlamento del Reino Unido, donde nos prometieron que si alguno de los cinco prófugos  iraníes con pedido de captura internacional por el atentado pisa suelo ingles será remitido a la justicia argentina. 

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