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Cuatro años después, en medio de la pandemia, investigadores del Hospital Universitario de Berlín “Charité”, descubrieron en 33 autopsias de enfermos de COVID-19 cantidades importantes de ARN y proteínas del virus SARS-CoV-2 en la mucosa olfativa, membrana ubicada al final de las fosas nasales donde se encuentran las células nerviosas que permiten al cerebro traducir los olores que llegan a la nariz.
Desde el inicio de la pandemia las personas que han dado positivo a COVID, y que muestran síntomas, han experimentado en su mayoría de pérdida del olfato, con ejemplos de casos que han desarrollado problemas neurológicos. Aunque estos estudios son preliminares y haría falta una muestra mucho mayor para confirmar que el virus acceda al cerebro de esta manera, los paralelos entre la propuesta de Farías y esta investigación nos llevaron al consultorio del neurólogo, frente a la Plaza 1 de mayo, con quien conversamos sobre el tema.

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