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Esas tres palabras, dichas en voz alta, son suficientes para desencadenar la más poderosa de las alquimias: el tiempo se detiene, nuevos mundos se despliegan y algo tan cotidiano como un libro, compartido en ese momento, se convierte en un poderoso alimento para la mente y el corazón, según Meghan Cox Gurdon ensayista, crítica y reseñadora de libros para niños del diario estadounidense The Wall Street Journal .
“ Leer en voz alta a los niños favorece su desarrollo cognitivo, estimula la adquisición temprana del lenguaje y potencia la capacidad de atención que les quitan las pantallas, además de fomentar la empatía y el vínculo afectivo «, según esta experta.

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