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Esta mención es más una oda a la actuación intensa y ocasionalmente torpe de Al Pacino en «El padrino III» que una escena memorable. Pero, todavía es uno de los momentos más copiados, suplantados y revisados de toda la franquicia. Michael es mayor y más lento en la tercera película, pero junto con su acogedor cárdigan rojo estilo abuelo y sus anteojos para leer colgando, aún mantiene su brutalidad.
La escena se produce después de que Michael, después de haber intentado triunfar en el mundo como un hombre de negocios legítimo sin la influencia de su familia y conexiones mafiosas, descubre que otros mafiosos lo han traicionado en un intento de frustrar sus objetivos. Por alguna razón, Michael tenía el corazón puesto en hacer algo fuera de los límites de su pasado mafioso, tal vez para impresionar a su inocente hija Mary (Sofia Coppola), tal vez como una promesa que le hizo a su esposa Kay, o tal vez por su propia vanidad. Pero cuando Michael se da cuenta de que nunca podrá escapar de la vida de la mafia o de sus influencias, da un discurso tranquilo pero intimidante que culmina con la famosa y repetida línea: «Justo cuando pensaban que estaba fuera, me tiran hacia atrás». ¡en!»
Con una tormenta eléctrica de fondo y relámpagos entrando por las ventanas, Michael comienza a sufrir un derrame cerebral diabético, grita por sus hermanos muertos y es físicamente incapaz de controlarse. La escena es a la vez aterradora y desgarradora.
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